Nos tenemos que poner al día y hacer cosas distintas. No hay más”. Con la contundencia de quien sabe que la transformación digital del pequeño comercio es inevitable, Josep Ribas, propietario de la pollería La Moreneta y presidente del Mercat de Sant Gervasi, ha decidido predicar con el ejemplo. En medio del auge del comercio online en una sociedad que cada día tiene más prisa para hacerlo todo, dedicar unas horas a pasear por el barrio para hacer la compra es un ejercicio en vías de extinción.

“Todo el mundo prefiere comer de mercado, pero nadie va”, lamenta. Solo los clientes de toda la vida, con más canas que otra cosa, acuden a su cita con el mercado. “Los jóvenes se pasan el sábado, aunque por los horarios que llevan no suelen venir”. Pero no todo es falta de tiempo. También hay un componente de comodidad y, aunque no lo dice, vagancia. “Todos tenemos un supermercado al lado de casa o del trabajo”.

REVOLUCIÓN DIGITAL

Con el objetivo claro de modernizar su negocio y adaptarlo al siglo XXI, Ribas optó por ponerse en manos de MyBloo, una empresa especializada en relanzar el marketing digital de las tiendas de barrio. “El comercio de proximidad es la sangre de los barrios”, explica el jefe de Operaciones de la compañía, Àlex de Dios. “Está sufriendo y muchas veces en lugar de usar la tecnología para competir mejor y vender más, le dan la espalda”.

La revolución digital empieza por tener presencia en las redes. “Tenía una página web, pero estaba muy desfasada”, comenta Ribas. En colaboración con MyBloo, ahora tiene una web, una aplicación móvil y cuentas en las redes sociales que puede actualizar desde su smartphone. “Es una plataforma de comunicación digital multicanal”, añade De Dios. La cuota de 65 euros al mes también incluye una pantalla (cartelería digital, en lenguaje publicitario) que se instala en la misma tienda en la que se muestran ofertas y una selección de productos.

“Con el monitor la gente se para mucho más que antes y le da un aire moderno y diferenciado a la parada”, celebra el propietario de La Moreneta. El truco es que la pantalla funciona como reclamo comercial para la parada y, además, ayuda a articular una red de comercios de proximidad. “El 40% del tiempo la pantalla emite contenido del propio comercio y el resto sirve para hacer publicidad de otras tiendas cercanas que no están en competencia directa”, aclara el COO de MyBloo.

EXPANSIÓN EN MARCHA

La Moreneta es solo una parada del Mercat de Sant Gervasi, pero su nuevo look ya ha captado la atención del resto de comerciantes. “Me preguntan qué tal va, si hay muchas visitas”, reconoce Ribas. Y no le va mal. Cada semana pasan unas 1.200 personas por delante del monitor, que cuenta con una videocámara que registra (de forma anónima) el perfil de todo el que se para y analiza qué productos son los que más atención atraen. 

Si consigue incrementar ventas y fidelizar clientes, es muy posible que otras paradas quieran seguir su estela, lo cual les permitiría aunar fuerzas y contratar a un community manager. “Es imprescindible, pero yo solo no puedo porque sería otro sueldo y ya trabajo 60 horas a la semana para sacar adelante esto”, dice riendo. Una estrategia a nivel de mercado sería más interesante y desde MyBloo ya están en conversaciones con el Ayuntamiento de Barcelona. Mientras tanto, ya han cerrado un acuerdo con Pimec Comerç y su próximo objetivo es la Federación Española de Comercio, que tiene más de 400.000 asociados.