Un hombre de unos 50 años que paseaba sobre las 12 horas del mediodía por la zona cercana a la avenida Diagonal sufrió una parada cardiorrespiratoria a consecuencia de un infarto. Ello comportó que cayera de forma fulminante al suelo, ante lo que un transeúnte avisó a la farmacia y a un agente de la Guardia Urbana. Entre los dos iniciaron maniobras de reanimación a través del desfibrilador portátil y de una mascarilla Ambu, conocida también como resucitador manual. A los seis minutos lograron que el hombre abriera los ojos e iniciara "esfuerzos titánicos" para tratar de respirar, informa Europa Press

LA AMBULANCIA TARDÓ SEIS MINUTOS EN LLEGAR

La ventilación asistida, las maniobras de reanimación cardiopulmonar y tres descargas eléctricas consiguieron que el hombre pudiera volver a respirar y recuperar la conciencia. De todas formas, su estado de salud se encontraba muy deteriorado y presentaba un color liláceo de la piel. Cabe destacar que al minuto siete de la reanimación llegó la ambulancia del Sistema de Emergencias Médicas (SEM), la cual lo evacuó al Hospital Clínic de Barcelona.

En aquel momento el paciente ya era consciente, decía su nombre, podía hablar y volvía a presentar un color normal de la piel, ha relatado el farmacéutico, Franc Capdevila. Este ha sido quien ha relatado el testimonio muy contento con el final de la historia, la cual culminó con una veintena de paseantes contemplando la escena.

Removido también por el hecho de que su padre falleció hace seis meses por un infarto, Capdevila ha explicado que no es la primera vez que utiliza el desfibrilador. Por ello, ha animado a todas las farmacias a contar con un aparato de estas características para "salvar vidas". "Que esto no sea una excepción. Las farmacias son centros de salud que con una herramienta de estas características y conocimientos podemos hacer recuperar el pulso a una persona", ha defendido Capdevila, quien ha pedido más medios a la Generalitat.

NUEVE VIDAS SALVADAS DESDE 2014

El desfibrilador de la farmacia de Sarrià fue instalado por la Associació Barcelona Salut, y se trata de la novena vida salvada desde finales de 2014, después de que se iniciara la primera fase del proyecto 'Barcelona, ciutat cardioprotegida'. Actualmente, 121 farmacias de Barcelona y otroa cuatro municipios disponen de estos aparatos. La iniciativa fue impulsada por la Associació de Farmàcies de Barcelona (AFB), la Associació Barcelona Salut (ABS) y la Fundació Brugada.