La plaza de Sarrià lleva dos décadas sin biblioteca. Centro histórico del barrio, está rodeada por varios edificios neoclásicos y neogóticos de gran belleza que, si te pones de espaldas al paseo de la Bonanova, le dan ese aspecto sobrio y encantador de las plazas de pueblo. En uno de los extremos está la iglesia de Sant Vincenç, flanqueada por Can Margenat i la Casa Llansà, donde está la centenaria pastelería Foix, y en el otro, bueno, en el otro hay lo que queda de un antiguo edificio expropiado y derribado que hace de pantalla a un aparcamiento de motos.

Y es precisamente en ese destartalado solar, de propiedad municipal, donde se levantará la futura Biblioteca de Sarrià, cuyo proyecto se presentó recientemente a los vecinos del barrio después muchos años de tira y afloja. La idea inicial del Ayuntamiento era trasladar al nuevo edificio la sede administrativa del distrito para ahorrarse el elevado alquiler que paga en la calle Anglí, pero las quejas de la Associació de Veïns de Sarrià hicieron replantear el proyecto, que finalmente acogerá ambas cosas. 

Vista de la plaza Sarrià desde la escalinata de la iglesia de Sant Vicenç / XFDC

“El barrio necesita una biblioteca. La que había antes, de la Fundació La Caixa, cerró a mediados de los 90 y desde entonces se había hablado mucho y se había hecho poco”, explican desde la asociación. Por casualidad o por destino, la antigua biblioteca estaba también en la plaza, a un par de decenas de metros de donde se construirá la nueva, concretamente en el número 9, solo que ahora los únicos libros que se consultan allí son los vademécums de odontología de la clínica dental que se instaló en el edificio.

UN ELEMENTO DE COHESIÓN

Tanto la asociación de vecinos como Biblioteques de Barcelona, que será la encargada de gestionar el espacio, consideran que la ubicación de la biblioteca es “ideal”, ya que dará cohesión a la plaza y permitirá consolidar su función como “lugar de encuentro” entre las diferentes generaciones del barrio. “Siempre que compartimos un equipamiento intentamos que nos dejen la planta baja para que la biblioteca tenga visibilidad y se integre en el entorno. El diseño del edificio es muy diáfano y queremos que haya un porche y bancos para que la gente se reúna allí incluso cuando esté cerrada”, señala la directora de Planificación de Biblioteques de Barcelona, Judit Terma.

Los otros grandes beneficiados de la nueva biblioteca serán los centros educativos, ya que Sarrià es uno de los barrios con mayor concentración de escuelas de Barcelona. Los alumnos de las escuelas Orlandai, Sant Marc o Sant Ignasi, entre otros, podrán aprovechar la oferta cultural y educativa de la biblioteca. “Las escuelas de Sarrià-Sant Gervasi tienen muy buena relación con las biblioteca del distrito”, señala Terma. “Las bibliotecas Clarà (Tres Torres), Joan Maragall (Sant Gervasi) y Josep Miracle (Collserola) acogen más de 100 visitas escolares cada año”, una cifra por encima de la media de la red de bibliotecas municipales.

Implantación volumétrica de la biblioteca en la plaza de Sarrià / AJUNTAMENT DE BARCELONA

UN PROYECTO DE CONVIVENCIA

La futura Biblioteca de Sarrià es un proyecto moderno y, en la línea de otros equipamientos polivalentes como el que se pondrá en marcha en los antiguos cines Pere IV de Sant Martí, combinará usos sociales y culturales con el día a día de la administración del distrito. El nuevo edificio, que tendrá sótano, planta baja y tres pisos, cumple con las expectativas de los vecinos a pesar de que finalmente no podrá contar con un solar contiguo que da a la Via Augusta y que hubiera permitido que la biblioteca “respirara más” y tuviera más “visibilidad”.

En principio el Ayuntamiento preveía comprar ese solar para dar cabida a todos los servicios municipales que ahora se gestionan en la calle Anglí, pero finalmente no pudieron llegar a un acuerdo con los dueños, por lo que al final la Oficina d'Atenció al Ciutadà (OAC) y el archivo histórico no se podrán trasladar al nuevo edificio. “Es una lástima que no pueda centralizarse todo, pero parece que pedían demasiado dinero”, lamentan desde la asociación de vecinos. Sí se podrá abrir la calle Menor de Sarrià hasta la Via Augusta, ahora sin salida, porque el terreno, una parte del jardín de la Torre Mitjans, fue expropiado hace 20 años.

MÁS DE 4.600 METROS

El edificio contará finalmente con una superficie útil de más de 4.600 metros. En el sótano habrá varias salas polivalentes para las entidades del barrio en las que se instalarán gradas plegables y retráctiles para modificar su tamaño según la necesidad del momento. La planta baja y el primer piso serán la biblioteca propiamente dicha, que tendrá dos patios interiores, mientras que en la segunda y tercera planta estarán las oficinas del distrito. Todo estará coronado por una azotea de 400 metros cuadrados desde la que se podrá disfrutar de las vistas de la plaza.

“Estamos muy satisfechos con el proyecto porque el Ayuntamiento ha tenido en cuenta las propuestas de los vecinos. Falta ver si el diseño encajará en la plaza, pero por lo que hemos visto tiene muy buena pinta”. Por ahora solo está aprobado el proyecto base y en los próximos meses se redactará el proyecto ejecutivo y se licitarán las obras, que costarán unos 12 millones de euros y comenzarán a finales de este año o a principios del próximo, con una duración estimada de dos años. La plaza de Sarrià nunca había estado tan cerca de recuperar su biblioteca y por eso los vecinos seguirán de cerca los plazos. “Veremos”.