Las ruedas de prensa a pie de bloque empiezan a ser habituales en Barcelona. Este miércoles se ha celebrado la última, frente a la portería de Nou de la Rambla, 128, en el distrito de Sants-Montjuïc. El Sindicat de Barri y los vecinos del inmueble, todos ellos de alquiler, convocaron a los medios para mostrar su inquietud. Aseguran que desde hace tiempo ven a través de la mirilla o se cruzan en la escalera con hombres trajeados interesados en el inmueble.

El temor a que sus sospechas se cumplan y que el propietario de la finca esté negociando una posible venta les ha llevado a organizarse, a unirse, y buscar asesoramiento en el Sindicat de Barri y otros agentes preparados para hacer frente al fantasma de la especulación. Una medida de prevención ante una posible operación urbanística que les pueda acabar expulsando del barrio, o, incluso, de la ciudad.

Una de las afectadas, Àngela Fabra, explica que lleva dos años viviendo en este inmueble, con un tercero aún por culminar, pagando unos 600 euros de alquiler. Su miedo es que con la posible compraventa, o sea expulsada del edificio o bien, el precio aumente como ha sucedido en el bloque de enfrente, donde los inquilinos desembolsan más de 1.000 euros mensuales.

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Vecinos de Poble Sec interesándose por la acción de los afectados / M.S.

POBLE SEC, EN EL PUNTO DE MIRA

“Yo he visto tres o cuatro visitas de hombres con traje. Sé que no tenemos que abrir la puerta a estos señores pero siento mucha preocupación.  Lo que yo siento, como es humano, todo el mundo lo debe sentir”, lamenta esta vecina de Nou de la Rambla. “Mi marido se quedó sin trabajo, ahora está trabajando con un contrato de seis meses, tengo dos hijos estudiantes”, añade Fabra a las puertas de su edificio. Y no son pocos los afectados.

En el inmueble, situado cerca de la sala de fiestas Apolo, viven casi medio centenar de personas distribuidas en 20 pisos. Ahora, todos ellos en alerta, aunque solo unos cuantos han bajado a leer un manifiesto y mostrar su preocupación.

El problema, que sigue la estela de otros conflictos urbanísticos como el vivido, y solucionado, en Leiva 37 o el de Lancaster, en el punto de mira, no es una novedad en el Poble Sec. El barrio que se siente amenazado por el turismo, pero también por “agentes inmobiliarios y fondos de inversión que ven una oportunidad en las fincas de bajo valor”, explica Sergi Onorato, del Sindicat de Barri.

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Exterior del edificio Nou de la Rambla 128 / M.S.

ÉXODO DE VECINOS

Empresas que ven en el Poble Sec “un lugar donde comprar viviendas cerca del centro de Barcelona para poder reformarlos y hacer pisos de lujo con una plusvalía importante”, puntualiza el mismo activista. En los últimos tres años se ha ido una media de 1.000 personas por no poder afrontar alquileres imposibles, según datos recogidos por el mismo sindicato en base al censo municipal.

“Tenemos una gran presión, hay muchos bloques afectados. Hemos contabilizado en el último año 13 bloques que han cambiado de manos y que están en procesos de reforma”, puntualiza Onorato, quien sostiene ante afectados y vecinos que desde el sindicato seguirán luchando para que los vecinos se empoderen y tengan las herramientas y conocimientos suficientes para evitar que la gentrificación los acabe expulsando de su barrio.