Miguel Aleixandre García tenía tres años cuando empezó a bajar al refugio antiaéreo de la confluencia entre la calle Casteràs y Sugrayes, en Sants. “Recuerdo perfectamente las veces que tenía que salir corriendo, cuando estábamos en casa, se apagaban las luces y sonaban las sirenas desde plaza Espanya. Se oían desde aquí”, explica con total lucidez este vecino de Sants.

Como Miguel, fueron muchos los barceloneses que bajaron a los refugios antiaéreos durante la Guerra Civil española. Se construyeron unos 1.500, convirtiendo a Barcelona en una ciudad pionera en su extensión debido a los bombardeos sistemáticos que sufría, como explica el historiador Agustí Giralt. Algunos fueron construidos por la propia administración pública, pero la mayoría los construyeron los propios vecinos siguiendo las indicaciones de la Junta de Defensa Pasiva para que cumplieran con unos mínimos de seguridad.

Muchos de aquellos refugios creados para salvar vidas siguen enterrados bajo tierra aún por encontrar, otros se han destruido por obras urbanísticas, hay algunos que forman parte de la red de alcantarillado de la ciudad o los hay conservados pero de titularidad privada como el del Bisbat en la plaza Bonet i Muixí, un refugio al que pudo bajar y registrar Giralt. Y por último, están los cuatro que sí se pueden visitar de forma asídua para conocer de cerca un patrimonio invisible de la ciudad: el del Poble Sec, los dos de Gracia o el de Horta.

 

 

Las obras subterráneas están recogidas en una lista que se realizó en 1937 para identificar todos los que se iban construyendo y que se actualizó un año más tarde con las nuevas obras o las que se habían quedado por el camino. Ahora, 80 años después, el historiador Agustí Giralt trabaja sobre esos mismos documentos para identificar e intentar proteger las galerías y pasillos bajo las calles de Sants, Badal y la Bordeta cada vez que se proponen obras en la zona.

refugio entrada interior

Entrada al refugio desubierta en la calle Casteràs con Sugranyes / Imagen publicada en el blog Memòria de Sants

Solo en este triángulo urbano hay unos 120 refugios contabilizados --unos 200 en el conjunto del distrito--, uno de ellos recientemente descubierto en el transcurso de unas obras en la calle Sugrayes. En la confluencia con Casteràs se encontró la entrada por las que tantas veces bajó Miguel durante su infancia. Pero a diferencia de los cuatros refugios que sí se pueden visitar en la capital catalana, este tan solo quedará en el recuerdo de personas como Miguel porque tras el estudio del equipo de arqueólogos, se determinó que no estaba en buen estado para su conservación como muchos otros casos en esa misma zona. Consulte aquí la lista publicada por el historiador con todos los refugios antiaéreos en Sants, Hostafrancs y La Bordeta. 

maquinas refugio
Imagen actual de la confluencia entre Casteràs y Sugranyes / M.S.

INTERÉS ECONÓMICO. INTERÉS PATRIMONIAL

En este caso se pudo realizar un estudio, pero en muchos otros, principalmente en los que las obras corren a cargo de empresas privadas, se hace la vista gorda y nadie informa de los hallazgos por no retrasar los trabajos y evitar los costes que supondría. Es el reciente caso denunciado por Giralt en su blog personal. El edificio del número 88 de la calle Vallespir se derrumbó el pasado junio y se hizo un gran agujero en el suelo, sabiendo que en el número 86 consta un refugio. ”Sin tiempo para que nadie pudiera comprobar de qué se trataba, los operarios taparon el agujero”, explica el historiador. Ningún aviso, ningún estudio.

Captura de pantalla 2017 07 12 a las 19.01.35
Fotografía facilitada a Agus Giralt para su blog Memoria de Sants

“En nuestro caso, sean obras públicas o privadas, siempre hacemos presión para que en las que no se notifique nada a nadie, sí se haga. Para que se comunique a quien haga falta. Y por otro lado, para que un interés económico no pase por encima del tema patrimonial”, explica el historiador.

agujero tapado
Fotografía facilitada a Agus Giralt para su blog Memoria de Sants

REFUGIOS QUE SE PUEDEN VISITAR

Además, Giralt junto a otros activistas estudian, informan e intentan preservar el patrimonio de la ciudad, el patrimonio invisble de Barcelona. “Reivindicamos e intentamos poner en valor toda esta historia y los refugios como patrimonio. Por un lado, hacia la ciudadanía que sepa lo que hay en los barrios y por otro lado, de cara a la administración, intentar que se estudien, intentar que se conserven”, reivindica. Asimismo, pide que se establezcan unos criterios claros y mínimos para saber cuándo se puede conservar uno y cuándo no tras aparecer en unas obras.

Mientras tanto, habrá que conformarse con bajar al Poble Sec 307, a los de la plaza de la Revolució i del Diamant o al del Palacio de les Heures. Cuatro refugios, construidos para protegerse de los ataques de los aviones de guerra fascistas que encontraron en Mallorca su base de operaciones, que explican y reviven la otra historia suburbana de la ciudad.

refugi307
Exterior del refugio 307 / Turisme Barcelona