La gentrificación es un proceso en el que los vecinos de un núcleo urbano, generalmente céntrico, son desplazados por una población con mayor poder adquisitivo, según la Fundéu. Una definición que en Barcelona en su conjunto y que barrio como el de Poble Sec, en particular,  desafortunadamente conocen bien. Según explicaba el activista del Sindicat de Barri Sergi Sergi Onoratio a este medio, en los últimos tres años se han ido del barrio entorno a 1.000 vecinos por la imposibilidad de pagar la mensualidad.

La preocupante situación que viven vecinos como los de Nou de la Rambla 128, en alerta por su posible finalización del contrato ante una compraventa inmobiliaria, ha llegado a la última comisión plenaria del distrito de Sants-Montjuïc con una debatida propuesta de la CUP.

La proposició que se puso encima de la mesa planteaba abrir una oficina antigentrifiación y de vivienda digna en el Poble Sec. A través de ella, la CUP insta, no solo  a informar, sino intercedir en caso de que sea necesario. El objetivo es buscar soluciones a los conflictos cada vez más comunes entre propietarios e inquilinos.

DESCENTRALIZACIÓN DE LA OFICINA DE VIVIENDA

Con la propuesta de la CUP, se plantea una descentralización de la actual Oficina de l’Habitatge, un espacio informativo que trabaja para la mejora de los servicios y que está presente en todos los distritos pero que, dada la conflictividad actual, no abarca los problemas de los ciudadanos como el partido considera. Así, la propuesta fue aceptada con los votos a favor del grupo municipal del Partido Popular, el PSC y Barcelona en Comú. El resto de partidos optaron por la abstención.

En sus respectivas intervenciones, José Antonio Calleja, el primero en tomar la palabra, aseguró estar “de acuerdo con el espíritu y con la manera como está escrito”, pero en adelante, pidió mayor concreción a la formación política sobre cómo enfocaría este nuevo ente municipal.

 

 

CIUTADANS Y ERC SE ABSTIENEN

Desde Ciutadans, también aseguraron estar “a favor del espíritu de la propuesta de ayudar a las familias con riesgo de exclusión social y ayudas para la vivienda” así como de actuar en contra de los desahucios, indicó David Labrador. Pero, pese a ello, optaron por la abstención al “no ver claro si la propuesta es factible o hasta no saber exactamente cómo funciona”. Labrador también aprovechó su intervención, en respuesta a la CUP, para cargar contra de “las ocupaciones ilegales por grupos antisistema que se saltan las leyes”.

Jordi Fexas, del grupo municipal de ERC, expresó que compartían el diagnóstico de tratarse de un asunto “grave y urgente”, pero como portavoz del grupo en la proposición, consideró que abrir un nuevo ente, teniendo en cuenta la burocracia y tempos administrativos, no era la mejor vía. "Lo que creemos es que hay que reforzar herramientas y recursos que tenemos actualmente, que actúen con más intensidad para hacer frente a todo lo que se planteaba”, puntualizó.

“LA GENTRIFICACIÓN NO ES MALA”

En el turno del presidente y portavoz del PDeCAT en el distrito, Lluís Sergi Sarri, inició su intervención anunciando que su partido se abstendría. Sarri alegó que la propuesta de poder desdoblar las oficinas de vivienda era buena y necesaria para dotar de más herramientas a los ciudadanos, “pero no estamos de acuerdo en el título, en el objetivo ideológico en el que se enmarca esta oficina gentrificación”, sostuvo. “La gentrificación de por sí no es una cosa mala. Creo que en esto no tenemos que meter la cabeza de esta manera”, puntualizó en la sede de distrito.  

Finalmente, el PSC se limitó a emitir su voto a favor y desde Barcelona en Comú se defendió la importancia de dotar de más recursos y de herramientas a la ciudadanía para poder luchar contra la expulsión de los vecinos en el barrio y contra la gentrificación. El gobierno del distrito asegura que hace tiempo que trabaja para abrir esta oficina de la que aún no ha concretado las características.