Barcelona proyectó en 2012 dos pistas de esquí indoor en el corazón de la Marina del Prat Vermell, en la Zona Franca. Por inverosímil que parezca, la iniciativa de financiación privada, surgida bajo el mandato del exalcalde convergent Xavier Trias, pretendía hacer de este barrio de Sants-Montjuïc el epicentro de los deportes de invierno de la ciudad. Cinco años después, la idea se ha quedado en el cajón ante la falta de consenso político en la anterior legislatura y el rechazo del actual gobierno. En medio, unos vecinos que no esconden su desilusión por quedarse sin un complejo que podría haber transformado sus calles.

La iniciativa la puso encima de la mesa la holandesa Snowworld, con experiencia en este tipo de instalaciones en otros países europeos. La compañía, que preveía invertir 45 millones de euros, dibujó el boceto de un recinto con 300 metros de longitud y 60 metros de altura en su pico más alto. Las dos pistas, a menos seis grados, serían la atracción principal, pero no las únicas.

Los terrenos escogidos, situados en la calle Motors, son propiedad del Ayuntamiento quien habría cobrado un alquiler por una concesión de 50 años. Unos terrenos en los que también pretendían levantar un hotel con 200 habitaciones, una tienda con material deportivo de 450 metros cuadrados, dos restaurantes y un parquing con capacidad para 450 vehículos. Por todo, la empresa preveía crear 250 puestos directo de los cuales, medio centenar serían vecinos del barrio. 

LAS EXPLICACIONES DEL AYUNTAMIENTO

Los vecinos han pedido explicaciones al gobierno por desestimarlo, pero según el miembro de la Coordinadora de La Marina, Juan Antonio Reyes, “el Ayuntamiento dice que no lo incluían en su programa electoral”. Pero no es la única explicación. “También dice que esto fomentaría todavía más los pisos turísticos en Barcelona, que incrementaría el valor de las  viviendas que hay alrededor y que al ser terrenos públicos, no tiene que cedernos a ninguna empresa privada”, sostiene el tesorero de la entidad, Abdó Florenci.

“En principios no se puede hacer nada más. Ahora lo que nos queda es la pataleta del pobre o que venga otro gobierno”, reflexiona el también presidente de la asociación de vecinos Plus Ultra. Pero el proyecto no solo está presente en la sede de la entidad. El pasado 11 de mayo, el conseller del Grup Demòcrata Municipal (GDM) Sergi Sarri aprovechó una de sus intervenciones en el pleno del distrito para criticar al equipo de gobierno por “desaprovechar una propuesta como son las pistas de esquí".

FRÍO DEL PUERTO

Ante la pregunta de cómo se pretendía crear el clima idóneo en las pistas de esquí, la respuesta que por entonces daba la compañía era aprovechando la cercanía a la planta regasificadora del puerto. Los barcos descargan gas licuado que este vuelve a su estado natural en temperatura ambiente. Una transformación que genera grandes cantidades de frío desaprovechadas y que podrían dedicarse a crear la nieve de las pistas. El excedente preveían cedérselo a la central de Mercabarna, explican los vecinos. Además, en el complejo “también habría placas solares en el techo para poder aprovechar la energía y poder suministrar agua caliente”, añade Abdó.

“Las pistas pondrían el nombre de La Marina y del distrito de Sants- Montjuïc en el mapa de Barcelona y a su vez, en el mapa de Catalunya. Por eso creíamos que era muy interesante”, lamenta Abdó. Pero los vecinos se tienen que conformar, por ahora, con seguir fantaseando con un proyecto que se ha congelado con el paso del tiempo.

OPOSICIÓN AL PROYECTO

Pero no todos los vecinos no estaban ni están de acuerdo con el proyecto. Así, la Unión de Entidades de La Marina junto a otras asociaciones como La Marina Viva o el Secretariat d’Entitats de Sants, Hostafracs i La Bordeta creen que con las pistas de esquí, “no solo quiere la privatización de terrenos destinados a equipamiento público sino que, quiere la creación de una obra faraónica que no satisface ninguna necesidad prioritarias del barrio”.

En un comunicado rubricado por nueve entidades, sostienen que “la creación en el barrio como la Marina de una pista de esquí y todo lo que comporta -hoteles, pisos turísticos…- no es un modelo de crecimiento sostenible y respetuoso con los vecinos”. Las asociaciones creen que se convertiría en un parque temático del que se derivarían trabajos precarios, problemas de convivencia y la eliminación del comercio de proximidad.

Por todo, las organizaciones apuntan que la ciudad debe apostar por “proyectos emancipadores que aporten un valor social y cultural en nuestro barrio. Y, por descontado, que no suponga la eliminación de agentes sociales relevantes como son el INS Mare de Déu de la Mercè y el Banco de Alimentos”.