Las 13 familias del inmueble de calle Leiva 37 (Sants) han herido a su particular Goliat, el fondo de inversión Barcelona Vauras Investment. La empresa compró el edificio al BBVA sin previo aviso al Ayuntamiento a finales de 2016. Desde entonces, los inquilinos se unieron, sumaron fuerzas e hicieron de la movilización dentro y fuera del Ayuntamiento su mejor baza. Entonces vieron posible su expulsión del edificio, pero este viernes, el Ayuntamiento ha anunciado un golpe de efecto que devuelve la esperanza a los residentes de las 12 viviendas y los dos locales situados en el barrio de Hostafrancs.

El regidor de Habitatge, Josep Maria Montaner, ha explicado que el equipo de gobierno ha ofrecido al BBVA el mismo importe por el que Barcelona Vauras Investment adquirió el inmueble: 2,75 millones de euros. “La ley lo permite por ser un área de necesidad de vivienda y al ser un caso de expulsión de vecinos. Lo que hemos hecho ha sido deshacer esta operación de venta y ejercer el derecho de retracto que esperamos que se pueda resolver”, ha subrayado Montaner. Un derecho basado en la adquisición preferente cuando las partes así lo acuerdan.

El resquicio legal por el que se ha podido colar el Ayuntamiento para devolver a los vecinos la vivienda ha sido la falta de comunicación y la extorsión a los vecinos. “Como no se avisó, ahora ejercemos el derecho de retracto para comprar el edificio en el valor en el que se hizo”, ha sentenciado Montaner, quien también ha aclarado que la decisión “excepcional” la ejercen amparados por el artículo 2 del Decreto Ley 1/2015 de 24 de marzo.

LEIVA, UN ICONO DE SANTS

Como ha sentenciado el regidor de vivienda, con esta operación aprobada en la comisión de gobierno del pasado jueves, el Ayuntamiento quiere mostrar su oposición a este tipo de operaciones urbanísticas: “Queremos dar un mensaje de que en las operaciones especulativas que a lo que van es a expulsar a los vecinos, estamos totalmente en contra. Por eso hemos hecho este acto”.

La regidora del distrito de Sants-Montjuïc, Laura Pérez, siempre ha mostrado su oposición a la compra por parte del fondo buitre tanto en audiencias públicas como en los plenos y consells de barri y ha dado su apoyo explícito a los afectados. Por ello, este viernes se mostraba satisfecha por la reacción municipal. “Esta no es solo una buena noticia para los vecinos de Leiva 37, sino como Ayuntamiento que defiende el derecho a la vivienda”, sentenciaba la regidora.

POSIBILIDAD DE RECURRIR

Pérez también ha considerado que el conflicto en Leiva 37 “se convierte en un caso icónico del barrio de Hostafrancs donde hay una organización vecinal sin precedentes”. Pero el golpe de efecto todavía no es firme al 100%.

Montaner ha reconocido que la firma de la compra todavía no se ha realizado y que el retracto lo que implica es que el Ayuntamiento tiene el dinero, por lo que emplaza a los propietarios al BBVA a hacer la compra. “En principio parece que no se negará (el BBVA), pero se lo podrían repensar. Tienen la posibilidad de recurrir”, ha puntualizado el regidor quien ha asegurado que en ese caso se iniciaría un proceso legal en la que cada parte defenderá sus razones. “Este es el proceso que seguiremos”.

A pesar de este hipotético escenario, desde el Ayuntamiento se muestran confiados en poder rubricar la operación próximamente sin llegar a los recursos legales. “Entendemos que por lógica, una entidad bancaria que tiene este conflicto, si se le compran el edificio por el mismo valor y se lo queda el Ayuntamiento y le resuelve los problemas entendemos que no tiene mucho sentido que recurran”, puntualizaba el responsable de vivienda en Barcelona.

COMPRAS ANTERIORES

La operación en la calle Leiva amparándose en el derecho de retracto no es la primera por parte del gobierno actual. Como ha reconocido Montaner, “es la segunda vez que ejercemos el derecho de retracto. Y que compramos edificios, ya hemos comprado otros, pero en general son edificios que nos ofrecen los propietarios (entidades bancarias o grandes propietarios).” El regidor del vivienda también ha puntualizado que al principio se compraron viviendas, “que recuerde, dos edificios que han pasado a ser propiedad municipal”.

A la espera de cómo se sucedan los próximos pasos entre consistorio y entidad bancaria, queda clara que la movilización de los vecinos contra el fondo de inversión ha sido una auténtica lucha entre un David y un Goliat. Una vez más, la historia se repite.