El bautizado como 'cajón de Sants' no solo sirvió para ocultar los poco lustrosos raíles de tren de la estación barcelonesa, sino que también forzó a algunos vecinos a esconderse tras los toldos de sus viviendas. La estructura férrea se revistió de vegetación y se creó un pionero jardín aéreo en la Rambla de Sants. Un jardín que tampoco estaba libre de pecado. Su elevación lo situaba a tan solo dos metros de los inmuebles adyacentes y dejaba a sus habitantes completamente expuestos a los viandantes. 

Después de meses de protestas vecinales, el Síndic de Greuges, Rafael Ribó, interpeló el pasado abril al Ayuntamiento, pero aún no ha recibido respuesta. Es cierto que el consistorio ha optado por instalar una jardinera con una plantación que debe formar una pantalla vegetal densa que proteja los balcones más cercanos a esta rambla. Sin embargo, el Síndic no considera que la medida sea suficiente y advierte que "se requieren actuaciones más severas" e incluso insta a un nuevo planeamiento del diseño y la ordenación actual de este espacio. 

Además, el Síndic critica la falta de planificación y considera que no parece que “ni en la fase de ejecución de las obras ni en la fase de diseño de la Rambla de Sant se haya tenido en cuenta la situación existente. 

Ajuntament

Con todo, el Síndic cree la situación actual vulnera el derecho a la intimidad de las personas que viven en los edificios adyacentes. Este es el caso del inmueble del número 120-122 de la Rambla de Badal, donde considera que la vulneración tanto de la intimidad como de la seguridad de los vecinos es "flagrante”. Por eso, Ribó exige al Ayuntamiento medidas inmediatas para revertir esta situación.

De hecho, a estas críticas por la exposición al público en la que han quedado algunos vecinos se suman las del palpable estado de deterioro del mobiliario urbano de los jardines de esta misma rambla. El uso indebido de este espacio se traduce en asientos rotos, graffitis y restos de basura en el suelo cuando no se cumple ni un año del estreno de este espacio.

PROYECTO POLÉMICO

La exposición al público en la que ha dejado el 'cajón de Sants' a algunos de sus vecinos es otro de los múltiples derivados de un proyecto municipal que lleva 14 años levantando ampollas en el barrio. Un plan que, a día de hoy, aún no ha culminado y sigue dividiendo la opinión pública en aspectos como el futuro del centro cívico de Can Vies. De hecho, son varias las entidades vecinales que han propuesto planes alternativos para rediseñar la última fase del proyecto.