En el Poblenou hay actualmente una división entre los vecinos que están a favor y en contra de la superilla. Estos últimos se han organizado entorno al Col·lectiu Superilla del Poblenou. Organizan actividades y hacen propaganda de las bondades del proyecto. Su portavoz, Carlos Peña, explica que quieren dinamizar la calle, pero que si no ocurre nada tampoco pasa nada, porque “se echan de menos espacios de calma en plena ciudad. A nosotros nos gusta con gente, pero también vacía o a medio gas”.

¿Cuándo nace el Col·lectiu Superilla del Poblenou?
En la primera semana en que se implantó la superilla, que vino acompañada de una serie de actividades en la calle apadrinadas por diferentes escuelas de arquitectura de Barcelona. Era finales de septiembre de 2016. Un día aparecieron en varios rincones de la zona cartelitos que decían: '¿Eres vecino de la superilla? ¿Queréis venir a hablar de lo que queréis que sea?'. Nos convocaron en una esquina de lo que era la plaza de la Democracia en ese momento. Coincidimos 4 o 5 personas que sentimos la necesidad de organizarnos, porque creíamos que, a pesar de la precipitación y de algunos detalles que en ese momento no entendíamos ni compartíamos, era una buena idea para la zona y queríamos contribuir aportando nuestras ideas.

¿Cuáles son vuestros objetivos? ¿Qué hacéis?
Participar activamente de ese espacio que se ha recuperado mayoritariamente al vehículo. En qué se puede utilizar y de qué manera puede ser útil para la vida del barrio. De esto se derivan muchas cosas. Pueden ser actividades culturales, de ocio u otras cosas. Una de las primeras cosas que pensamos fue que no podía haber superilla sin una reforma clara de la plaza Dolors Piera, que en ese momento era un estercolero de todas las obras de pacificación de Pere IV. Nos está sirviendo también para revitalizar una zona del Poblenou que ha vivido de espaldas a la vida cultural y social del distrito.

Nacemos con el objetivo de crear vida en la calle, pero eso trae una serie de cosas que nos convierte en un movimiento vecinal que lucha por lo que cree que es necesario en esta zona.

¿Contáis con algún tipo de ayuda del Ayuntamiento?
Nos hemos constituido como asociación hace solo unos meses y hemos solicitado dos subvenciones. Una para actividades festivas, coincidiendo con las fiestas de primavera del Poblenou, las de Septiembre, Navidades... Y otra para un boletín informativo que intentaremos que se publique de manera regular y que sirva como medio de comunicación de proximidad con los vecinos para ir explicando cómo evoluciona el proyecto, para tener feedback.

¿Esas subvenciones ya os las han concedido o están pendientes?
Están en un limbo. El gerente del distrito nos ha dicho que tenemos concedida la de fiestas y queda por ver la del boletín. También ha salido, y habéis publicado una noticia, que decía que Colau había subvencionado 'El Capità Superilla'. En ningún caso 'El Capità Superilla' tiene nada que ver con el boletín 'Superilla News'. Ya ha salido el número uno de nuestro boletín y esperamos que salga el dos después de verano y ojalá pueda salir el tres, pero el planteamiento no es lo de 'El Capità Superilla', que es una cosa más irónica. Por lo tanto, me gustaría que quedase claro que esa publicación digital, 'El Capità Superilla', en ningún caso es nuestra. Y, sobre todo, en el caso de que llegara la subvención, iría dedicada a la impresión de esos números para hacerlo llegar al máximo número de vecinos posible, porque los contenidos y la publicación se hacen de manera desinteresada y sin ánimo de lucro. No todo lo que nace a favor de la superilla tiene detrás al Col·lectiu Superilla del Poblenou. Para mí esto demuestra que hay más movimiento a favor de lo que algunos podrían pensar y esto provoca a determinados sectores e intentan confundir y contaminar con determinadas actitudes.

¿Qué beneficios aporta la superilla a los vecinos?
Habría que diferenciar entre los beneficios de esta superilla y lo que puede ser el modelo a implantar en el futuro. Yo no voy a decir que la superilla ha reducido la contaminación y los niveles de ruido a niveles altos. Esta es una pequeña pieza de un mosaico mucho más grande y que si se consigue implantar probablemente consiga esos objetivos. Pero, de entrada, nos da la sensación que nos permite hacer un cambio de chip como ciudadanos respecto al futuro de la ciudad: una ciudad más amable, más respirable, más sostenible. Eso no se traduce inmediatamente en los niveles de polución ni de ruido, pero es algo que impregna a la gente.

Los coches son invitados al espacio de la Superilla, pero deben respetar a los peatones; al igual que los ciclistas.

También ayuda a la creación de un sentimiento de pertenecer a un territorio y de implicarte en lo que ocurre allí. De entender que es un ecosistema que podemos hacer más habitable. Hemos recuperado el espacio en la calle y estamos demostrando que pueden hacerse un montón de cosas. Los niños juegan en la calle. Yo nací y crecí en un pueblo en el que podías jugar en la calle y cuando llegas a la ciudad parece que los niños tengan que ir a departamentos cerrados para jugar. Estamos intentando darle la vuelta a esto a un espacio en el que convivan peatones, ciclistas y vehículos a motor. Los coches son invitados al espacio de la Superilla, pero deben respetar a los peatones; al igual que los ciclistas. Es una laboratorio difícil, porque partimos de premisas que han prevalecido muchos años.

Una de las críticas a la Superilla es la inseguridad por las noches. ¿Estás de acuerdo?
No. Invito a que me presenten datos de inseguridad, que creo que deben existir en los archivos de la Guardia Urbana. Que no circulen vehículos, que circulan, insisto, no aporta seguridad. De hecho, no hemos detectado ningún incremento de actos vandálicos. Me acuerdo que uno de los primeros argumentos en contra fue la vulnerabilidad de la mujer. He hablado con mis compañeras y les he planteado la pregunta. Me han dicho que no se sienten más inseguras, incluso me han dicho que ahora tienen más visión de lo que ocurre, porque donde antes había coches aparcados, ahora hay un espacio libre donde nadie puede esconderse para darte cualquier sorpresa.

El argumento de la inseguridad, al igual que el de la inaccesibilidad, que es otro de los primeros en salir, se ha demostrado que no vale, aunque al principio hubiera un cierto desconocimiento o descoordinación, que provocaron que alguna ambulancia o autobús no supieran por dónde ir. Eso fue en septiembre y ahora, en julio, es una de las rutas habituales del parque de bomberos del Poblenou. Cada día transitan ambulancias.

Los vecinos de las calles colindantes se quejan del aumento de tráfico y ruido. ¿Qué les puedes decir al respecto?
Con los datos que tenemos, los preliminares que nos presentaron en noviembre, el incremento del tráfico de esa zona fue provocado antes de la implantación de la superilla y vino de las obras de pacificación de Pere IV. Ese incremento puede ser puntual, y si la filosofía continúa y conseguimos que aparte de la superilla se apliquen una serie de medidas relacionadas con la movilidad, consideramos que irá bajando.

Niños patinando en la superilla del Poblenou / JORDI GINABREDA
Niños patinando en la superilla del Poblenou / JORDI GINABREDA

Lo que pasa es que algunos no han asumido que el plan de movilidad de Barcelona de 2015 hizo una reestructuración muy clara de la ciudad respecto a vías básicas y vías secundarias. Donde ha habido incremento de tráfico se iba a producir en cualquier momento. Por ejemplo, la calle Tánger hasta el mes de junio del año pasado no era una calle con una carga de tráfico muy alta, pero la apertura por el lado de Marina para conectarla con el centro la convierte en una opción de entrada a la ciudad como en otro momento había sido Almogàvers.

¿Es verdad que han perdido negocio los comerciantes de dentro de la superilla?
El único negocio que sé que sí que ha cerrado, y no he podido hablar personalmente con el dueño, me consta que lo ha hecho por jubilación y no por cómo ha funcionado los últimos meses. Desde una de las primeras reuniones de seguimiento que tuvimos, este colectivo ha sido sensible a los problemas que podrían plantear el colectivo de comerciantes. De hecho, preparamos una batería de medidas para ayudarles en lo que en ese momento ellos transmitían que les suponía un problema, que básicamente era de accesibilidad. Estamos a julio de 2017 y el portavoz del movimiento que hacía llegar sus quejas en nombre de los comerciantes no ha querido vernos todavía. A lo mejor está muy atareado, pero nosotros seguimos abiertos a hablar y que nos cuenten, pero llega un momento en que te cansas de llamar a la puerta. Tiene que haber alguien al otro lado que tenga ganas de ser ayudado, si realmente los problemas son del calibre que dicen.

Por otro lado, las obras de pacificación de Pere IV, probablemente también han afectado al cambio de hábitos de la gente. Eso lo estamos recuperando ya, la gente está descubriendo cómo va a ser Pere IV y, de hecho, hay varios negocios nuevos que se están intentando abrir. No creo que la superilla sea un factor que lleve al cierre de comercios. Otro debate que podemos tener algún día o que deberían tener los empresarios es cómo va cambiando la ciudad y como cierto tipo de comercios van trasladándose en otras zonas estratégicas. Lo digo porque muchos de los establecimientos que hay son de venta de vehículos. Ahora hay zonas de Barcelona que se dedican a eso y la gente, cuando decide ir a comprar, tal vez piensa en esas zonas. O tal vez podrían destacar coches eléctricos, que congenia con el espíritu de la superilla.

¿Tiene sentido peatonalizar una calle sin césped?
No entiendo la oposición a crear más espacios de ocio y convivencia. Hacerlo en asfalto... es que es lo que tenemos. Si fueran los tiempos de máximo optimismo y económicamente boyante, evidentemente que pediría que todo fuera verde. Pero para empezar no me parece mal. Si en el mes de julio no se puede jugar a las cuatro de la tarde y hay que esperarse a las siete, pues no me parece mal. La gente se va adaptando y cuando está soleado en Sancho de Ávila, se mueven a las mesas de ping-pong de Almogàvers. Uno se va adaptando en función de lo que tiene. Y, aparte, que esto no se va a quedar así.

¿Por qué no participasteis en la consulta?
Porque no se nos consultó para ver de qué manera se podía organizar y cuando la vimos creímos que no reunía las condiciones para considerarla una consulta transparente, objetiva y responsable. Ante participar en una cosa que sabíamos que estaba mal planteada desde el principio, preferimos quedarnos al margen. Desde la directiva del colectivo dijimos que nosotros no íbamos a ir a votar y que los demás hicieran lo que quisieran.

'¿Estás de acuerdo con el proyecto actual de la superilla?' Allí me salen muchas preguntas. ¿Qué es actual? ¿Sabe la gente lo que va a venir, lo que está planteado? Porque si hay algo que se ha de criticar al Ayuntamiento es desde el punto de vista de la comunicación. Ha faltado una buena política de comunicación para llegar a todos los vecinos del barrio y del distrito para hacerles entender en qué consiste todo eso, porque desde el colectivo nos hemos sentido un poco predicando en el desierto.

La consulta sirve para visualizar que con el paso de los meses la posición contraria va perdiendo adhesiones

Una elección planteada con carteles desde el 'no' invita a votar no. Es que muchos de nosotros hubiéramos votado no en ese momento. Al proyecto actual de la superilla tal vez hubiera votado que no, porque yo quiero que urbanicen Sancho de Ávila y Almogàves, porque me gustaría que no hubieran abierto Roc Boronat de manera unidireccional. Todo tiene unos matices que en esa consulta no estaban incluidos.

La consulta sirve para visualizar que con el paso de los meses la posición contraria va perdiendo adhesiones. De 4.000 firmas presentadas hace meses atrás hemos pasado a 1.500 votos en contra de la superilla de esta consulta hecha durante varios días y con todo tipo de facilidades. Yo lo interpreto como un signo de que no hay tanta gente en contra.

Superilla del Poblenou
Superilla del Poblenou / P. A.

¿Qué actividades planteáis en la superilla?
Ya hemos hecho una feria de arte, con artistas del barrio, hemos participado en la Feria de Primavera, tenemos un ciclo de cine a la fresca, en septiembre incorporamos la superilla como nuevo espacio de las fiestas del Poblenou y todas las ideas que nos van llegando desde diferentes ámbitos o asociaciones. Hoy mismo me han enviado fotos de un casal de verano que está usando la pista de atletismo para enseñar a patinar a los más pequeños. Estamos descubriendo que sirve para un montón de cosas.

¿Además de la comunicación, hay alguna otra crítica que hagáis al Ayuntamiento sobre la superilla?
Nosotros hubiéramos sido más estrictos en el modelo de los bucles. Para nosotros renunciar a Roc Boronat, en el sentido de tener que abrirla, ha sido un elemento de difícil digestión, porque sabíamos que dificultaría que los coches entendieran que están entrando en una zona peatonalizada.

Ahora hay un radar pedagógico, que llevábamos solicitando desde hace tiempo. Hubiéramos preferido no abrir Roc Boronat, pero también tenemos un compromiso con el transporte público y si desde el distrito se nos pide que abran la calle porque entre Bilbao y Ávila no hay ninguna calle que vaya de montaña a mar, pues tenía que ser una de dentro de la superilla.

Aparte de eso, la capacidad de reacción a cada problema o contratiempo que se pueda ir presentando. Creo que falta celeridad en algunas cosas. También es fruto del desconocimiento. Yo no tenía ni idea que para poner unos bancos en la calle se han de pasar unos filtros burocráticos. Estamos esperando que pongan los parques infantiles, que tendrían que haber llegado a finales de mayo y ya no van a llegar hasta pasado el verano. Nosotros le pediríamos más celeridad al Ayuntamiento. Y en relación a la comunicación, más convencimiento de lo que están haciendo cuando surgen voces contrarias con argumentos que son ellos los que tienen los datos para contrarrestar. Yo hay cosas que no puedo confirmar ni desmentir porque no tengo acceso a esos datos.