Algunos consideran que es parte de una suerte de Pla Cerdà del siglo XXI. Otros, en cambio, la tachan de experimento fallido que ha tomado como conejillos de indias a los residentes en la zona. Ocho meses después de que la Superilla del Poblenou se convirtiera en una realidad, los vecinos siguen divididos. Lejos de caminar hacia un consenso en la opinión pública, esta prueba piloto del ambicioso plan urbanístico de Barcelona ha generado dos posiciones adversas agrupadas bajo nuevas plataformas vecinales.  

La cara más visible de los detractores de la Superilla es la Plataforma d'Afectats per la Superilla del Poblenou (PASP9), el mismo colectivo que organiza durante este domingo 14 de mayo y los próximos 21 y 28 de este mes una consulta que pretende sondear en porcentajes reales cuántos partidarios y cuántos contrarios tiene su implantación. La pregunta no se anda con rodeos: “¿Quieres el actual proyecto de la Superilla del Poblenou?”.  

El objetivo final de PASP9 es que el consistorio se eche atrás y retire el proyecto aunque saben que esta consulta “no tendrá las mismas garantías” que si la organizara el Ayuntamiento. De hecho, desde la plataforma vecinal amenazan con llevar al consistorio a los juzgados si este continúa renunciando a sentarse a la mesa con ellos. 

DETRACTORES: "NO SOLUCIONA NINGUNO DE LOS PROBLEMAS"

En una entrevista a Metrópoli Abierta, el portavoz de los vecinos críticos con el proyecto, Jordi Campins, explicaba que, a ojos de esta plataforma, la Superilla “no ha solucionado ninguno de los problemas que nos dijeron que intentaba solucionar”. Además, Campins considera que su implementación “nos ha provocado una serie de incomodidades y un empeoramiento de la calidad de vida, así como la bajada de negocio de muchos comercios de dentro de la Superilla”.

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Según Campins, la Superilla no solo no ha cumplido con su objetivo principal, el de reducir la contaminación global, sino que ha provocado su incremento. Como explica el portavoz de la plataforma, “lo que han hecho es centrifugar la poca circulación que había por estas calles y ahora algunos recorridos son más largos y en las áreas perimetrales hay más congestión”.

Además, Campins afirma que “en el centro de la Superilla también hay gente que está en contra” por motivos como la desertización de la zona por la noche, que provoca que a veces se use para “hacer botellón”.

De hecho, aunque inicialmente la consulta estaba planteada para la zona de la Superilla y sus calles perimetrales, el deseo de expresar su opinión en las urnas de muchos residentes de Poble Nou que viven más allá del área más inmediata ha provocado que la consulta se haya ampliado a una segunda urna que recogerá los votos de estos vecinos.

PARTIDARIOS: "MEJORA LA CALIDAD DE VIDA DE LOS VECINOS"

Frente a esta firme oposición que crítica el proyecto del gobierno municipal está el Col·lectiu Superilla Poblenou, que celebra la recuperación del espacio público para los peatones. Para ellos, la Superilla hace posible que se rompa la hegemonía de los coches en esta área, disminuye los niveles de contaminación y, consecuentemente, supone una mejora de la calidad de vida de los vecinos.

Por eso, los partidarios del proyecto aplauden esta prueba piloto cuya implementación, consideran, permite que los niños puedan jugar en estos espacios o que se lleven a cabo iniciativas como culturales y lúdicas como el Poblenou Open Day.  

SUPERILLA

En referencia a la consulta, durante el pasado Consell plenari de Sant Martí, el portavoz del colectivo partidario de la Superilla, Carles Peña, expresó que desde esta plataforma no acudirían a votar. El Col·lectiu Superilla Poblenou considera que los vecinos y colectivos “ya están formando parte de un proceso de participación a través de las comisiones de seguimiento en las que todas las entidades de barrio están representadas”. El hecho de que ahora se convoque esta consulta supone “deslegitimar la labor que todos han hecho durante este año”, opina Peña.

Por eso, desde la entidad creen que esta votación que se presenta al público como “una consulta neutral” en realidad se promueve desde un posicionamiento muy definido, el del "no" a la Superilla, y causa más confusión entre los vecinos. Además, como expresó Peña, la plataforma a favor del proyecto también se cuestiona “la manera en la que se organiza la consulta”, ya que a su parecer “hay un censo es arbitrario y la geografía que abarca es también arbitrario” y se preguntan “qué uso se hará de los datos de quiénes participan”. 

EL AYUNTAMIENTO SEGUIRÁ ADELANTE

Desde el consistorio barcelonés, el regidor del distrito de Sant Martí, Josep Maria Montaner, admitió que la Superilla "se podía haber hecho mejor" pero apuntó también a que "la mayoría de los vecinos que viven en el área están a favor de su implantación".  Si bien el Ayuntamiento dice estar dispuesto a establecer "un diálogo para mejorarla", también ha dejado claro que no tiene intención de dar marcha atrás y eliminarla porque "es una opción de ciudad".

Montaner negó también la falta de diálogo con los vecinos que se oponen al proyecto, que, bajo su punto de vista, han podido expresar sus opiniones el área de Urbanismo del distrito o en los Consells de Barri. El regidor del distrito recordó también que el modelo de la creación de la Superilla procede de mandatos municipales anteriores y que ha sido "consensuado políticamente".