​El Ayuntamiento ha cedido una nave modernista del Parc i la Llacuna del Poblenou que está abandonada y en estado de degradación a la Fundació Trinijove para que la reforme y la convierta en un centro gestor de residuos tecnológicos. El edificio, que ocupa unos 600 metros cuadrados, está catalogada como patrimonio industrial y modernista a conservar.

La nave, ubicada en la calle Pujades número 97, estaba en desuso y una vez rehabilitada se utilizará, además de para el reciclaje y reutilización de material tecnológico, para la formación de jóvenes del distrito en este campo, dentro del programa Incorpora de la Fundación La Caixa.

La Fundación Trinijove será quien gestione el espacio una vez lo haya reformado. Los equipos y dispositivos reparados serán donados a entidades sociales para que los puedan utilizar, dentro del programa Reuse de la UPC, que promueve el reaprovechamiento de maquinaria en buen estado uso por parte de organizaciones sin ánimo de lucro y con un fin social.

La mitad de los 600 metros cuadrados se destinará a la formación de los jóvenes, mientras que la otra mitad se dedicará a la gestión de los residuos. El proyecto cuenta con un presupuesto de 950.000 euros, de los cuales 400.000 provienen de la Fundación La Caixa, 300.000 de la Fundación Trinijove y los 250.000 restantes del propio Ayuntamiento de Barcelona.

ADAPTAR LA NAVE A LOS USOS ACTUALES

Pero antes deberán acabarse las obras de reforma de la nave donde se instalarán, las cuales ya están en marcha. La nave, obra del arquitecto Manuel Raspall, quien la concibió con una estética modernista, estaba en desuso y en un estado de degradación, por lo que las obras serán profundas.

Interior de la nave modernista que se convertirá en gestor de residuos tecnológicos / AJUNTAMENT DE BARCELONA
Interior de la nave modernista que se convertirá en gestor de residuos tecnológicos / AJUNTAMENT DE BARCELONA

Del edificio destaca su fachada modernista en la calle Pujades, y el interior diáfano, con un altillo interior como elemento destacable. En las obras, además de reparar las estructuras en mal estado, se deberá adaptar la instalación a los requerimientos arquitectónicos actuales.

La rehabilitación comprende el derrumbe de los elementos añadidos con el tiempo que no forman parte de la estructura original o recuperar el diseño, los materiales y el cromatismo originales de la fachada, entre otros trabajos.

También se sustituirá la cubierta actual y se dotará a la nave de instalaciones de electricidad, iluminación, fontanería, climatización, ventilación o energía solar térmica nuevas y adaptadas a los usos que recibirá la nave.