Llega el buen tiempo y con él la vida cotidiana de los ciudadanos regresa a la calle. Las horas de sol se amplían, las playas son frecuentadas cada vez por más gente, y empieza la jornada de conciertos y festivales al aire libre. Es la época del año que miles de jóvenes y no tan jóvenes están esperando para descargar adrenalina, divertirse sin límite y disfrutar de las decenas de conciertos que se ponen a su alcance en la zona del Fòrum.

Allí se celebran prestigiosos y multitudinarios festivales, como el Primavera Sound, el Cruïlla y el Off at Fòrum, además de otras serie de actividades que culminarán en septiembre con las fiestas de la Mercè.

Sin embargo, hay otra buena parte de la sociedad que no ve con tan buenos ojos todo lo que se les viene encima. En este caso, se trata de los vecinos de las zonas aledañas al Fòrum. En los próximos meses verán a miles de personas que pasarán por su barrio para asistir a decenas de actos programados en el gran espacio municipal.

Aspecto de una calle en los aledaños del Forum tras un concierto.

Las razones que llevan a los vecinos a quejarse insistentemente ante el Ayuntamiento de Barcelona son variadas. Desde el ruido, no solo durante los conciertos, sino en las horas previas y posteriores, cuando los miles de asistentes abandonan la zona Fòrum y se lanzan a las calles aledañas con ganas de seguir pasándoselo bien, hasta la suciedad, inaceptable para los habitantes de la zona. En algunas ocasiones, ésta puede llegar a ser peligrosa, si hablamos de botellas rotas o jeringuillas usadas.

QUEJAS INSISTENTES

Desde hace algún tiempo, las quejas de los vecinos han sido escuchadas por las autoridades, sin que prácticamente se haya hecho nada para solucionarlas. Las asociaciones de vecinos de los barrios más afectados, Diagonal Mar, Front Marítim, Besos y Maresme, han presentado reiteradamente ante el Ayuntamiento sus reclamaciones por las molestias que les causan los asistentes a los festivales que continúan la fiesta en la calle.

Mari Carmen García, portavoz de la asociación Movimiento Diagonal Mar, asegura que la situación empieza a ser muy preocupante. “Llevamos quejándonos varios años, pero no nos han hecho ni caso. Incluso algún representante del Ayuntamiento ha llegado a decirnos que ellos no están para reprimir a la gente. Cuando hay conciertos en el Fòrum, lo que pasa en el barrio es de miedo”.

Jóvenes meando a la salida de un concierto en el Forum.

Dos de las cosas que más preocupan en el barrio son el ruido y la suciedad. “El ruido es de escándalo”, asegura Mari Carmen. “Hay veces que se mueven los cuadros de la pared. Hemos avisado a la Guardia Urbana y a los bomberos, pero vienen, comprueban que eso pasa y se van. Hay gente que vive con miedo, y la mayoría ni siquiera puede descansar. En los pisos más altos, los temblores son increíbles. Se superan los niveles máximos de ruido permitidos sin duda. Hemos hecho mediciones y lo podemos demostrar”.

SUCIEDAD

Respecto a la suciedad, los vecinos se quejan, tras comprobarlo en repetidas ocasiones, cómo queda la zona una vez los asistentes de los festivales se han ido. “Antes de entrar al festival y cuando salen, hacen botellón en la calle. La solución del  Ayuntamiento ha sido poner ocho o diez personas que informan a los chavales de que deben ser buenos chicos y respetar las normas. Pero, evidentemente, no les hacen ni caso. Las estaciones de metro quedan muy sucias y algunos se mean y otros vomitan. Hay botellas por el suelo y está todo muy asqueroso. Y muchos de los que vienen de fuera a los festivales dejan sus coches y furgonetas en el parking que hay al lado de la playa de Llevant. Y allí hacen la vida cuando no están en el concierto. Hacen sus necesidades en la calle y lo dejan todo lleno de suciedad, incluidos preservativos”.

Multitud saliendo de un concierto en el Forum.

MEDIDAS IMPOPULARES

Los vecinos saben que las soluciones para que se acaben estas molestias pueden llegar a ser impopulares, pero no quieren seguir sufriendo las mismas jornadas de ruido y suciedad de años anteriores. “Claro que hay soluciones”, argumenta Mari Carmen. “Se pueden adoptar medidas para que todos veamos respetados nuestros derechos. Se puede poner más seguridad, acortar los horarios de los conciertos, controlar que la gente no deje suciedad en la calle y, sobre todo, trasladar festivales a otra parte de la ciudad”.

Por su parte, el presidente de la Asociación de Vecinos del Besós, Marcelino Sánchez, asegura que las quejas de los vecinos “se han hecho llegar al distrito, pero no nos hacen ni caso. Hacen mucho ruido cuando salen de los conciertos. También hacen botellón en la calle. Nosotros poco podemos hacer. Hemos hablado con otras asociaciones de vecinos para ponernos de acuerdo en lo que tenemos que hacer, a ver si así nos hacen caso”.

VECINOS INDIGNADOS

La mayoría de los vecinos de la zona certifica las palabras de Mari Carmen. “Esto no hay quien lo aguante”, dice Fidel E., vecino de la Rambla Prim. “Ni el ruido, ni la suciedad, ni las molestias. Y ojo no les digas algo, que entonces puede ser peor. Muchos van muy borrachos y no atienden a razones”.

Ignacio A., vecino de la calle Josep Pla, asegura que “hay noches en las que, después de salir de un concierto, algunos se ponen a jugar con el skate en plena calle. Y a esas horas el ruido es muy molesto”.

Comparte su opinión Pilar, vecina de la calle Ramon Llull. “Lo peor es cuando salen de Fòrum, a las tantas, que van gritando, riendo, y como las ventanas en verano están abiertas, se oye todo y es imposible descansar. Yo no veo mal que se diviertan, pero que respeten a los demás”-

Es complicado encontrar entre la gente que vive por la zona alguien que defienda la celebración de este tipo de conciertos multitudinarios en el Fòrum. En el barrio sienten que las autoridades les tienen abandonados y que intentan rentabilizar el espacio como sea, sin pararse a pensar que la concentración de este tipo de eventos en un solo lugar de la ciudad supone un agravio comparativo respecto a otras zonas de la misma. Habrá que esperar a ver qué ocurre este verano, aunque los vecinos de la zona no son muy optimistas.