Hace una semana que las banderas con el lema “+ seguretat, - robatoris” ondean en los balcones de Sant Andreu. En el recién creado grupo de Facebook, las alertas sobre los últimos movimientos de los cacos por la zona son constantes. Ahora, los vecinos han dado un paso al frente y se han concentrado frente a la sede del distrito, en la plaça Orfila, para exigir más presencia policial en las calles.

“La sensación de inseguridad se extiende cada vez más y queremos que se le ponga fin”, sintetiza Susana Soto, una de las vecinas que se ha sumado a la batalla. Son casi un centenar de asistentes, cifra que prevén duplicar en futuras convocatorias a partir de septiembre. "Si tenemos que concentrarnos cada semana hasta que nos oigan, lo haremos", sentencia.

Aunque los Mossos d'Esquadra alertan de que el verano es la estación favorita de los ladrones, también afirman que no se ha dado un repunte de delincuencia en la zona. Algo que contrasta con la sensación vecinal de inseguridad. Una inseguridad que, unida a la impotencia, les ha empujado a articularse bajo una misma plataforma y salir a la calle. 

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“Sabemos que los Mossos y la Guardia Urbana hacen su trabajado”, remarca Soto, “pero no hay suficientes efectivos”. Soto, además, apunta a que el tiempo de respuesta de la policía ha crecido: “ahora llamas para denunciar el robo y, cuando llegan los Mossos, el ladrón ya se ha ido”, lamenta.

Aunque la estadística no revele un repunte de los hurtos, los vecinos explican que la alarma social no hace más que crecer. Con el boca a boca, cada día les llegan noticias de nuevos delitos en el barrio, con casos de varios robos en una misma escalera que se repiten.  

También ha contribuido a aumentar la sensación de inseguridad el robo en la Farmàcia Franquesa, en la Plaça Comerç, donde los cacos se llevaron hasta las pertenencias de los clientes. Y a los hurtos en domicilios caben sumar los de las motos, que “siempre han sido el talón de Aquiles en el barrio, tanto en la calle como en garajes”, apunta Soto.

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PROTESTA ARTICULADA

De la misma forma, en el grupo de Facebook se repiten las imágenes colgadas por vecinos de marcas en las puertas. Entre las más comunes, las piezas de plástico entre el marco y la puerta del domicilio que sirven a los delincuentes para detectar si el piso lleva vacío desde hace días. También algunos símbolos dibujados con bolígrafo para señalar si la vivienda está o no habitada.

Esta concentración es tan solo el inicio de una protesta articulada. Cuando llegue septiembre y muchos de los vecinos de Sant Andreu vuelvan a sus hogares, esta plataforma emergente quiere empezar una serie de reuniones no solo con las autoridades, sino también entre las propias asociaciones vecinales que se han unido a la batalla. El reciente ejemplo del Raval, donde la movilización organizada de sus vecinos ha forzado operaciones policiales para acabar con el tráfico de drogas, no queda tan lejos.