Nou Barris. El germen de la ultraderecha no ha tardado en aparecer. La polémica generada por un grupo de vecinos del carrer del Japó, contrarios a la instalación de un centro de culto islámico en unos bajos, ha provocado que grupos neonazis, como Democracia Nacional Joven (DNJ), se empiecen a dejar ver por las calles del distrito. Las esvásticas en las paredes son la prueba del algodón. No se esconden. Y lo más preocupante para el tejido asociativo: sus ideas no hacen más que calar entre el vecindario.

Este viernes se ha celebrado una marcha en la que han participado decenas de entidades sociales. El apoyo a la comunidad religiosa es unánime en el mundo asociativo. De hecho, el mensaje también se lo han terminado haciendo suyo todos los partidos políticos. El pleno del pasado jueves fue prueba de ello.Todas las formaciones terminaron firmando la declaración institucional que reconocía el derecho constitucional de los musulmanes del barrio al culto religioso y a su libre ejercicio en el local que están adaptando en el carrer del Japó.

EL PROYECTO ES TOTALMENTE LEGAL

Tal como explicaron fuentes municipales a este medio de comunicación semanas atrás, el proyecto cumple todas las normativas. De hecho, fue la propia Comunidad la que se dirigió a la administración pública para que le acompañase en la instalación de su nuevo centro de culto. Una seguridad jurídica que, de todas formas, no convence a una parte de los vecinos del local. Los problemas que le ponen a la mal-llamada mezquita no son pocos. Desde cuestionar el ancho de la acera para la instalación de un centro de estas características, hasta el “miedo” que algunos dicen tener.

“Los miedos son humanos y entendibles, pero ante el miedo lo que tenemos es el reconocimiento mutuo”, respondían este jueves pasado desde la Xarxa Nou Barris Acull. “Estamos convencidos de que esto ha sido un bache”, consideran, “pero tenemos que ser responsables para que tenga los menores daños colaterales”, remarcan desde la entidad.

CONTRA EL MIEDO, CONOCIMIENTO

El miedo es el trasfondo de la negativa al centro. Tal como señalan desde la AVV de la Prosperitat, “es la extrema derecha la que explota nuestros miedos” y recuerdan a los vecinos contrarios al centro de culto que “en la Prosperitat y en Nou Barris hace tiempo que vivimos gente de procedencias muy distintas”. De hecho, desde la asociación consideran que “la oposición al local de culto ha atraído a la extrema derecha al barrio”, con el objetivo de “defender una serie de ideas antidemocráticas y dividirnos como comunidad”. “Ellos si que son un peligro; no dejemos que nuestros temores nos hagan caer en manos de racistas confesos y potenciales dictadores”, advierten.

Tal como ha explicado la regidora del Distrito, Janet Sanz, impedir la apertura del local como reclama parte de los vecinos sería “prevaricar”, ya que la comunidad islámica cumple con toda la normativa municipal y no se le puede achacar nada. Además, la regidora les has recordado que “la libertad de culto es un derecho básico e irrenunciable”. “Es importante que hagamos una llamada a los derechos humanos, apelando al respeto y al cariño entre las culturas y las religiones”, esgrime Sanz, ya que “en este distrito no toleramos ni toleraremos actitudes racistas ni xenófobas”.

LOS MUSULMANES QUIEREN INTEGRARSE

“Trabajamos en positivo para mejorar nuestra integración”, ha asegurado públicamente el portavoz de la Comunidad Islámica de Nou Barris. De hecho, ya hace años que viven en Nou Barris. Ahora bien, aunque agradece el apoyo de “la gente de Nou Barris”, asegura “dolerle mucho” los “insultos” que recibe por parte de algunos vecinos por culpa de la polémica suscitada y alimentada posteriormente desde Plataforma por Catalunya. Cuestiones que, a pesar de ellas, des de la comunidad invitan a dejar de lado para “trabajar juntos”, en lugar de centrarse en “tonterías”. “Hay familias que no tienen trabajo, que no tienen piso... es en eso que queremos trabajar juntos”, manifiesta el portavoz.

Desde Nou Barris Acull recuerdan a los vecinos que “tenemos una responsabilidad respecto a la convivencia”. Después de 100 años de historia de la Prosperitat, la hermandad entre unos y otros nunca se ha roto. Ahora, el momento les reclama estar unidos, ya que, aseguran, “lo demás es dar carnaza a la ultraderecha”.