Cuando entras en el mercado de la Abaceria Central, en plena Vila de Gràcia, da la sensación de que has llegado temprano y has cogido desprevenidos a muchos tenderos, que no han tenido tiempo de poner en marcha sus negocios. Las decenas de puestos que han bajado la persiana y la luz blanquecina de los fluorescentes industriales le dan un aire tristón, decadente, a un mercado que languidece a la espera de la ansiada (y peleada) reforma, que estará lista a finales de 2020 o principios de 2021 si se cumple el calendario previsto por el Ayuntamiento.

“Quedamos unos 80 tenderos y después de la reforma seremos más o menos la mitad”, señala Jeroni Magrans, el portavoz de los comerciantes de la Abaceria. A pesar del hartazgo acumulado por tantas negociaciones y retrasos, todavía tiene ánimo para levantarse pronto y abrir cada mañana su puesto de verduras frescas, igual que ha hecho su familia durante 125 años. “Llevamos siete años con este tema y estoy cansado. Cada vez que parece que está hecho, pasa algo y vuelta a empezar”, explica.

IMG 0159

¿PROYECTO DEFINITIVO?

Esta vez parece que será la definitiva, pues el Ayuntamiento ya ha puesto fecha a la construcción del mercado provisional, que empezará en octubre y se ubicará en el Passeig de Sant Joan, mientras que las obras de rehabilitación del edificio comenzarán en junio de 2018. Sin embargo, no todo el mundo está satisfecho. 

La plataforma Gràcia, Cap a On Vas?, que agrupa a una veintena de entidades culturales y políticas, lleva meses protestando contra lo que consideran una reforma “faraónica” y que obedece a “los imperativos de la marca Barcelona”. Esta misma semana han presentado una queja a la Síndic de Greuges de Catalunya (que es un órgano consultivo, no vinculante) y el sábado 1 de abril han convocado una manifestación para pedir “una nueva propuesta de remodelación que responda a los intereses del vecindario”.

UNA REFORMA DE MÁS DE 30 MILLONES

La fórmula elegida por el consistorio, que se ha consensuado con el distrito y los comerciantes, es la misma que ya se ha puesto en práctica en otros mercados emblemáticos, como el de Santa Caterina o el Ninot, y que ha dado buenos resultados: una inyección de millones en las roídas venas del mercado para revivirlo y recuperarlo como centro neurálgico del eje comercial de la Travessera de Gràcia, ya que la Abaceria ha perdido un tercio de sus clientes en los últimos años.

La rehabilitación del mercado costará unos 25 millones de euros, a los que hay que sumar otros 3,5 millones para levantar la carpa provisional que acogerá a los casi 50 concesionarios que seguirán en el mercado y 2,5 millones para el proyecto y dirección de obra. Asimismo, el Ayuntamiento tendrá que compensar a los tenderos cuyas paradas desaparecerán para ajustar la oferta. En total, más de 30 millones de euros. “Un derroche de recursos públicos”, según la plataforma, que ha presentado un proyecto alternativo que costaría alrededor de 10 millones de euros.

octaveta xarxes

Los comerciantes consideran que la actitud de los que se oponen a la reforma actual es “una pataleta de niños pequeños” porque no se han aceptado todas sus propuestas. “En los 40 años que llevo aquí ninguna entidad, y desde luego tampoco los de Gràcia, Cap a On Vas?, ha venido a preguntarme qué tal me iba el negocio. Y ahora parece que vienen a salvarnos”, dice Magrans. Además del Ayuntamiento, el proyecto cuenta con el apoyo del 98% de los concesionarios y del 75% de los clientes del mercado, a los que se consultó en una encuesta.

SUPERMERCADO DE LA DISCORDIA

Uno de los principales puntos de desencuentro es el supermercado de 750 metros cuadrados que se instalará en la planta baja. Lo que para Gràcia, Cap a On Vas? supone la “destrucción del comercio de proximidad” y la promoción de un modelo económico que favorece “la gentrificación”, para los comerciantes es un salvavidas que, además, complementa su actividad. “El supermercado suma, no resta. El cliente podrá venir a comprar producto fresco en las paradas y cualquier otra cosa que necesite en el supermercado”.

Otra de las críticas de la plataforma es que el proyecto actual no favorece a los pequeños productores y a la economía social. “Nuestros productos siempre han sido de proximidad, lo que pasa es que antes nadie se colgaba medallas por ello”, espeta el portavoz de los concesionarios con cierto resquemor. Sí reconoce que ahora en las paradas, por ejemplo, se pueden encontrar sandías de Sudamérica porque no es temporada, pero considera que el cliente tiene a derecho a comer la fruta que se le antoje y recuerda que la producción de proximidad no puede satisfacer la demanda de muchos productos sin disparar los precios.

CONCESIONES Y DEMANDAS

El proyecto de reforma de la Abaceria lleva siete años pasando de mano en mano y de despacho en despacho. Hace un par de años, el Institut Municipal de Mercats de Barcelona, el distrito de Gràcia y los comerciantes acordaron un proyecto que al final no se llevó a cabo porque les pilló el cambio de Gobierno. Después de mucho pelear, los concesionarios de las paradas lograron que el Gobierno de Colau se volviera a sentar a la mesa y retomaron las negociaciones, esta vez con procesos participativos incluidos, seña de identidad de Barcelona En Comú.

Y ahí es cuando aparece Gràcia, Cap a On Vas?, que presenta su alternativa. Si bien los comerciantes están en desacuerdo con su proyecto, durante las negociaciones se aceptan varias de las peticiones de la plataforma. “Queríamos 70 o 100 plazas de aparcamiento y al final las rebajamos a 50. Aceptamos que hubiera 300 metros cuadrados para cooperativas y proyectos de economía social y se redujo la superficie del supermercado. Parece que no es suficiente”, lamenta Magrans.