La oposición no está muy satisfecha con la labor de Eloi Badia al frente del distrito de Gràcia. Más allá de las críticas por la acción de gobierno, que son muchas y variadas, los partidos políticos reprochan a Badia, sustituto de Raimundo Viejo como regidor de Presidència y de Gràcia desde noviembre de 2015, que no dialogue más con ellos a la hora de poner en marcha medidas importantes para el distrito.

Durante el último pleno del distrito, todos los partidos de la oposición sin excepción hicieron críticas a la gestión del regidor. El balance medio mandato fue bastante negativo y estuvo marcado por la confusión creada entre los concejales por la estructura de la intervención, que salió de los protocolos habituales y que obligó al regidor presidente, Gerard Ardanuy, a clarificar el procedimiento en varias ocasiones.

FALTA DE VOLUNTAD POLÍTICA

“Es el primer mandato en democracia que no tenemos ni Plan de Actuación Municipal (PAM) ni Plan de Actuación del Distrito (PAD)”, dijo el consejero del PP, Miguel Raposo. “Es el resultado de la poca o nula voluntad de diálogo que tuvieron hacia los partidos de la oposición”. El popular sí agradeció a Badia su voluntad de cambiar la situación, aunque aseguró que “no es suficiente porque el regidor no puede estar en el día a día del distrito”.

Luis Calonge, de Ciutadans, acusó a Badia y a Barcelona En Comú (BComú) de no tener “un modelo para una ciudad grande de tamaño o que aspira a ser una ciudad grande” como, a su juicio, demuestra su hostilidad “a todo lo privado”. Calonge aseguró que “no les gusta el turismo”, al que culpan de todos los males, en especial el aumento del precio de la vivienda; ni “el transporte privado”, al que culpan sistemáticamente de los problemas de movilidad y de contaminación. Le recordó que en una ciudad como Barcelona es imposible “regular quién vive o quién no”.

CRÍTICAS EN CLAVE ELECTORAL

Por su parte, tanto ERC como el PDeCAT también tuvieron muchos reproches para Badia, aunque en esta ocasión también tenían un trasfondo electoralista. “Se presentaban como la revolución, la alternativa al statu quo, como la única opción para cambiar las dinámicas”, le dijo la consejera republicana, Alba Metge. “Observando la situación del distrito se ve que no se han desencallado muchas de estas dinámicas y en algunos casos han sumado más problemas”. Metge le reprochó que hayan “gastado dos años en titulares” y les emplazó a que aprovechen los dos restantes “para hacer más cosas y menos titulares”.

En la misma línea se expresó Berta Clemente, consejera del PdeCAT. “Tenemos un gobierno incapaz de establecer diálogo con las otras fuerzas políticas”, señaló. “Prometió que acabaría con todos los males del mudno, pero ahora todas las responsabilidades son del otro lado de la plaza Sant Jaume y si nos descuidamos también serán de la Federación Intergaláctica”. Clemente aseguró que con esa actitud se crea “un clima de desconfianza y poco diálogo”.

ADELANTO POR LA IZQUIERDA

El consejero de la CUP, Quim Serra, se centró más en la tónica general del Gobierno municipal y mostró un poco decepcionado por la falta de medidas rupturistas. “El modelo de ciudad que podemos llamar marca Barcelona en realidad es una mercantilización y privatización absoluta de todo”, espetó. “La marca Barcelona sirve para convertir cualquier mierda pinchada en un palo en una mercancía perfectamente vendible”. Serra también aseguró que la mayoría de problemas del distrito no están relacionados tanto con el turismo como con “la privatización del espacio público, que genera muchos conflictos”.