Hay quien se pasa los meses previos al verano ojeando folletos con destinos paradisiacos que les permitan evadirse de la rutina. Otros, como los vecinos de Gràcia, no necesitan irse lejos para viajar. La Vila no tiene competencia en el arte de reconvertir sus calles y plazas en cualquier lugar al que la imaginación -y sus propias manos- les permitan llegar. Dejando atrás sus tareas cotidianas, los vecinos de estas 22 calles y plazas invierten la última semana antes de esta fecha que todo 'fester' que se precie tiene anotada en el calendario -el próximo 15 de agosto-, en recortar, coser o moldear con poco margen para el receso. 

A la tradicional expectación que genera la llegada del Día D, se le debe sumar que esta Festa Major tiene algo de especial por la efeméride de los 200 años. Así lo cuenta Mònica mientras trabaja con el alambre que servirá de decorado para recrear 'La historia interminable' en el carrer Fraternitat de Dalt. Desde la librería donde se esconde el niño hasta la Torre de Marfil, pasando por el Oráculo del Sur o el Dragón Fujur.

Como ella, sus vecinos de Fraternitat de Baix también encaran la recta final con un cóctail de nervios y entusiasmo. No es para menos, el pasado 2016 se hicieron con un podio prácticamente monopolizado por Verdi durante los años anteriores. Aunque el objetivo nunca puede ser ganar, explica Marta, porque los premios dependen de "muchos factores externos”.

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En el taller de Fraternitat de Baix preparan su decorado para recrear King Kong / A.V.D

UN MANTRA SINCERO

“La satisfacción llega cuando, después de todo el trabajo, ves la calle engalanada”, concluye. Para este año preparan una recreación de la última escena de King Kong que incluye avionetas sobrevolando la calle y laterales cubiertos de rascacielos. La propuesta surge de uno de los vecinos, 'Jani', que proyectó esta cuidada calle de película que durante los próximos días les restará horas de sueño. “Solo la Festa Major te da la oportunidad de hacer este tipo de cosas”, considera Marta, que destaca que la tradición genera una convivencia vecinal a lo largo del año aunque el resultado solo se aprecie durante unos días.

Y es que, estas semanas, por Gràcia se escucha a menudo el mantra que nos repetían nuestros padres: “lo importante es participar”. Lo saben bien en el Carrer Llibertat, donde advierten que, aunque suene tópico, la finalidad del concurso es pasárselo bien. Este año decorarán su calle como el Infierno que hace 30 años les valió la segunda posición, explica Ferran.

En una mesa en el centro de la vía desayunan tres generaciones de la Vila. Aunque el perfil de 'festers' no solo es transversal en cuanto a edades, comenta, también en cuanto a procedencia. En Llibertat, por ejemplo, una familia de ingleses asentados en Gràcia participa en engalanar la calle, como ocurre en otras vías y plazas.

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La plaça Poble Romaní se convertirá en una pequeña bodega / A.V.D

ESPECIALISTAS EN CONTRATIEMPOS

Y si alguna calle puede presumir de juventud, esa es Progrés. El nomenclátor de Gràcia quiso que llevara su ADN implícito en el nombre, pese a que “la juventud de los que participamos tiene sus cosas buenas y sus cosas malas”, explica Eli. “Todos estamos muy implicados y le dedicamos todo nuestro tiempo, pero como es lógico tenemos nuestros horarios, trabajos, estudios o lo que nos toque”. El tema de este año también le viene como anillo al dedo a su calle y hacía tiempo que les rondaba por la cabeza: el centenario de la Revolución Rusa, que llenará su vía de alegorías a los soviets.

Es sabido que, en Gràcia, de creatividad entienden mucho, y precisamente en Progrés se han visto obligados a ser unos especialistas en ideárselas echándole imaginación e ingenio. Les robaron el material durante una 'calçotada', comenta Eli, quedándose sin presupuesto para reponerlo, y han tenido que reciclarlo todo. Y aunque alguno podría pensar que los vecinos de esta calle relatan lo sucedido con aflicción, se lo han tomado como un reto que les permitirá demostrar su talante creativo.

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Los vecinos del carrer Llibertat transformarán su calle en un Infierno / A.V.D

LA LLUVIA, OTRA TRADICIÓN DE LA FESTA MAJOR

Los 'festers' coinciden en que en las últimas semanas se dobla el número de manos que acuden a ayudar, algunas de ellas de fuera de Gràcia. Y bienvenidas sean, confiesan, porque las últimas semanas "son agotadoras". La mayoría ni siquiera acude al pregón porque aún está aprovechando esos últimos instantes para pulir los detalles finales. "Llevamos desde octubre planeando cómo lucirá la calle, pero es durante la recta final cuando echamos más horas", admite Ferran.

Finalmente, este sábado la mayoría trasladará todo el decorado a la calle. No es que lo hagan a última hora por evitar desvelar sus secretos, aclaran en el taller de Fraternitat de Baix, sino más bien por miedo a las inclemencias meteorológicas. Porque no solo decorar las calles es tradición en Gràcia, donde la lluvia ha aguado más de una Festa Major.