Hace días que el termómetro empezó a alertar de la inminencia del verano en Barcelona. Y mientras algunos ya lo celebran planeando sus vacaciones, en Sant Antoni los vecinos se preparan para una nueva 'procesión del calvario' como la que protagonizaron la pasada Semana Santa. Su “cruz”: la especulación inmobiliaria en el barrio y la elitización de algunas de sus calles. 

Por eso, ante una temporada estival que se traduce en un séquito de turistas en el barrio, el colectivo Fem Sant Antoni llama a salir a la calle el próximo sábado 20 de mayo a las 12.00 para exigir medidas urgentes que frenen la expulsión de residentes y pequeño comercio.

El precio de los alquileres en Sant Antoni hace años que se volvió imposible para muchos de sus históricos vecinos. Desde entonces, la burbuja inmobiliaria no ha dado señales de decrecimiento y, en este contexto, el verano es un aliciente más seguir inflándola. La oferta hotelera es limitada por lo que el turismo se concentra en pisos. “Tanto legales como ilegales”, incide Vladimir Olivella desde la plataforma. De hecho, ellos mismos crearon un 'mapa de la vergüenza' en el que los señalaban.

Este verano se presenta para Sant Antoni especialmente arduo, calor aparte. Y es que la plataforma vecinal calcula que durante este año expiran aproximadamente la mitad de contratos de alquiler del barrio como consecuencia de la reforma del PP de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), que redujo la duración de estos contratos de 5 a 3 años.

REVERTIR EL 'DEJAR HACER'

Ante esta situación, la plataforma urge un “cambio de tendencia” por parte de las administraciones para revertir la política de “dejar hacer” que ha reinado en la ciudad durante años, comenta Olivella. Por eso, lo primero que exigen es que “no conviertan esto en un problema de competencias” y “dejen de pasarse la pelota entre Madrid, la Generalitat y el Ayuntamiento mientras se expulsan a los vecinos del barrio”.

Desde la entidad vecinal ven un esfuerzo por iniciar este giro hacia las políticas 'anti-gentrificación' por parte del consistorio y consideran que tanto el Pla Especial Urbanístic d'Allotjaments Turístics (PEUAT) como la moratoria de restaurantes, bares y tiendas de souvenirs alrededor del mercado (al menos durante un año) son “medidas interesantes”. Sin embargo, para Fem Sant Antoni estas acciones impulsadas por el Ayuntamiento siguen "sin ser suficiente” ante el volumen de vecinos y comercios que se van del barrio.

femsantantoni

A ojos de la plataforma, el barrio necesita “políticas más valientes” que se traduzcan en una regulación de los precios máximos de los alquileres. “Si lo dejan en manos de la oferta y la demanda, como hasta ahora, sin ningún tipo de intervención de la administración” advierten que ya conocen el final del cuento y no tiene pinta de desenlace feliz para sus vecinos.

UN MERCADO DE CONTRADICCIONES

Y mientras el verano sobrevuela el horizonte de temores más inmediato, la ristra de sentimientos contradictorios ante la apertura del Mercat de Sant Antoni prevista para finales de este 2017 ya empieza a verse. “Siempre es interesante que se abra un mercado por todo lo que puede aportar y generar, pero aquí también puede contribuir a acelerar aún más la burbuja inmobiliaria”, matiza Olivella.

El Mercat de Sant Antoni en obras / Google Maps

El temor de los vecinos es que el equipamiento se convierta en un atractivo que dé más carnaza a los “buitres”, como ellos mismos los llaman, que sobrevuelan el barrio y que, como advierten, “cogen muchas formas”. Los hay que “compran edificios enteros” (a veces con vecinos incluidos o pagando al contado) o los que “convierten viviendas en pisos para turistas”.