El mercado inmobiliario parece que va viento en popa. Los precios de las viviendas no paran de subir y las agencias no paran de abrir nuevos locales. Pero no a todas las empresas del sector les van igual de bien las cosas. Recientemente, una constructora que estaba levantando un bloque de pisos sociales en el barrio de Fort Pienc ha quebrado.

El proyecto, que impulsa el gobierno de Colau, a través del Patronato Municipal de Vivienda, está parado, lo que probablemente acabará retrasando las obras hasta finales del próximo año, calcula el presidente de la Asociación de Vecinos de Fort Pienc, Joaquim Mallen. Fuentes municipales coinciden con los vecinos y dicen que los trabajos acabarán siete meses más tarde de lo previsto.  

La obra se encuentra en la calle de Alí Bei, 100-102. La construcción está a medio levantar, con el esqueleto a la vista. El edificio tenía que estar listo el primer trimestre del 2018, pero hace uno o dos meses que la obra está parada, y ahora se baraja como fecha posible noviembre o diciembre del próximo año. La concejala del distrito del Eixample, Montserrat Ballarín, confirmó recientemente en un pleno que el proyecto se tendrá que volver a adjudicar. Ballarín, del PSC, tiene los días contados al frente del distrito por la ruptura de Colau con el PSC en el Ayuntamiento.

El presidente de los vecinos piensa que se tardará unos seis o siete meses en retomar los trabajos. "No será antes de mayo". Y una vez se haya reiniciado la obra, quedará otro medio año hasta que los pisos se puedan ocupar. "El problema de este tipo de construcciones es que se adjudican a precios muy bajos y luego hay empresas que no pueden asumir los costes de las obras y quiebran", argumenta Mallen.

SIN VIGILANCIA

Mallen ha advertido que el edificio se encuentra sin ningún tipo de vigilancia y algún vecino ya se ha llevado algún susto. Según ha podido comprobar Metrópoli Abierta, es muy fácil entrar en el edificio, tanto por la valla principal como por un campo de fútbol cercano que da a la calle de Marina. En ocasiones hay personas que acceden en el edificio, lo que puede resultar peligroso.

El edificio tiene que albergar 49 viviendas para gente mayor. Los pisos, que serán totalmente adaptados, tendrán una superfície de unos 40 metros cuadrados y dispondrán de todos los servicios necesarios para las personas mayores: limpieza, teleasistencia, conserjería... Los servicios serán de uso colectivo.

Además en el bloque se construirán otros 15 viviendas de uso temporal que se destinarán a personas o familias en situación de emergencia habitacional. Estas casas, que tendrán entre 17 y 32 metros cuadrados, están pensadas especialmente para gente que ha perdido el piso de forma súbita, porque las familias se encuentran en fase de desestructuración o porque necesita algún tipo de soporte socio-educativo.