El Raval ha sido un barrio en el que las drogas, la prostitución y el bajo poder adquisitivo han marcado su historia y lo han hecho único. Pero en los últimos meses, -especialmente durante el verano- la tensión ha subido de nivel con la proliferación de los narcopisos, la cada vez más cotidiana imágen de personas drogándose a plena luz del día, el incivismo y la especulación inmobiliaria así como el nerviosismo vecinal. Factores que en su conjunto han convertido al Raval en una olla a presión que esta semana saldrá a la calle, otra vez, pero por separado.

Por un lado, la entidad Veïnat del Raval anunció en agosto una concentración para este sábado 9 de septiembre “en contra del tráfico de drogas duras en pisos y locales” que “arrasan” el barrio. Una delicada situación que les ha llevado a la calle todos los días a modo de cacerolada frente a los narcopisos para denunciar in situ la crítica situación que viven. Con la llegada de septiembre, la asociación de vecinos del Raval, liderada por su histórico presidente Pep García, ha convocado otra manifestación para este mismo jueves contra la lacra de las drogas en sus calles, pero también contra la tensión social que se viven en los últimos meses.

Pep García en la rueda de prensa convocada por la asociación de vecinos del Raval / M.S.
Pep García en la rueda de prensa convocada por la asociación de vecinos del Raval / M.S.

MIEDO A LA XENOFOBIA

“Tenemos un problema gravísimo”, ha aseverado García en rueda de prensa después de señalar que desde hace meses informan a las autoridades de las decenas de narcopisos en calles como Robadors, Hospital, Botella o en Reina Amàlia y que no ha sido hasta este agosto que los Mossos d’Esquadra han entrado y desalojado alguno de los puntos.

Una lacra social que según este activista del movimiento vecinal está culpando y señalando indebidamente a la comunidad inmigrante que desde siempre ha sido la esencia de este barrio barcelonés. “¿Hace 25 años quién traficaba? Éramos nosotros”, ha recordado el presidente de la asociación quien cree que la situación está haciendo que corra por el barrio “un río de pólvora que puede llegar a estallar”. Prueba de ello, fue el enfrentamiento que se vivió en la calle Roig este verano cuando algunos vecinos que se manifestaban acabaron atacando a un drogadicto pinchándose en la calle.

Un toxicómano en el Raval
Un toxicómano en el Raval

MÁS ALLÁ DE LAS DROGAS

El conflicto, a su juicio, también ha corrido como la pólvora debido a la cantidad de pisos vacíos que han sido ocupados en los últimos meses. “No lo podemos tolerar”, sentenciaba García quien ha considerado como una opción trasladar la narcosala al barrio para que tengan un sitio al que acudir. Pero el foco del problema no gira, solo solo, en torno a la venta de estupefacientes.

Desde la asociación de vecinos del Raval también se alerta de la especulación inmobiliaria que se vive en el barrio y que está expulsando a los vecinos de siempre, de toda la vida. Según este histórico activista al frente de la asociación desde hace 40 años, solo queda un 30% de la población autóctona en el barrio con 15.000 jubilados.

De hecho, García ha señalado sin reparo a la empresa MK Premium que habría comprado más de 40 viviendas en diferentes inmuebles del Raval. “Hay una unión entre los pisos okupados y la compra de pisos”, ha sentenciado García quien también ha cargado contra la proliferación de pisos turísticos.

Los Mossos d'Esquadra han desmantelado tres narcopisos en el Raval / Mossos d'Esquadra
Los Mossos d'Esquadra han desmantelado tres narcopisos en el Raval / Mossos d'Esquadra

LOS PISOS TURÍSTICOS LLEGAN AL RAVAL

Hasta 500 identificó el Ayuntamiento en un barrio poco acostumbrado a las vistas y, sobre todo, pernoctaciones de los extranjeros que ahora ven en el raval un buen campamento base. “No estamos en contra del turismo, estamos en contra de la masificación”, se justificaba ante los medios.  

La situación ha llegado a u extremo ante el que la histórica asociación de vecinos del Raval como los movimientos surgidos en los últimos meses quieren plantarle cara. Concentraciones, caceroladas, manifestación y hasta “el colapso de todas las audiencias públicas”. Porque como ha dicho García, el barrio “no está dispuesto a pagar el peaje de toda la ciudad” y exige a la regidora Gala Pin y el ayuntamiento en su conjunto que pasen a la acción porque "tienen herramientas" y se pongan del lado de un barrio que, de nuevo, vuelve a ser noticia por su cara más triste, tensa y decadente.