Con las obras estivales todavía coleando, el Ayuntamiento de Barcelona ha publicado esta semana una nueva licitación para adjudicar la rehabilitación de la Plaça Reial. Tal como detalla el estudio encargado por el consistorio, las obras tienen como objetivo “mejorar la accesibilidad a la plaza”, así como arreglar los desperfectos que ha ido acumulando en su pavimento y en el mobiliario urbano. Sin embargo, la reforma en este caso no destaca por producirse en la emblemática plaza porticada, sino porque la financiaran los turistas con sus correspondientes tasas de pernoctación.

Los servicios técnicos del consistorio han calculado que la obra puede conllevar un coste de poco más de 200.000 euros (IVA incluido). Sin embargo, cabe destacar que las empresas que se presenten al concurso presentarán ofertas más económicas, por lo que la inversión municipal seguramente será menor. Los trabajos se centrarán en “reparar el pavimento”, sobre todo por “el acceso de vehículos desde La Rambla y al perímetro correspondiente con su tráfico”.

EL MOBILIARIO SE REORDENARÁ

Además, se pondrá a una misma altura el pavimento central de la plaza con los porches adyacentes de los restaurantes y locales. Además, el consistorio quiere reordenar el mobiliario urbano actual y así “reorganizar la circulación y las zonas de estacionamiento de los vehículos de carga y descarga”. Por último, el documento técnico también contempla volver a instalar tres farolas, las cuales se quitaron sin motivo específico.

Se espera que las obras duren dos meses, aunque todavía no hay calendario específico, ya que el concurso público continúa abierto hasta el próximo 26 de septiembre. Cabe destacar que, de los casi 7.400 metros cuadrados que tiene la plaza, solo se harán obras en 2.000 metros cuadrados y las instalaciones de agua, gas y electricidad no se verán afectadas.

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¿PARA QUÉ SIRVE LA TASA TURÍSTICA?

La tasa turística, que es el nombre mediático que recibe el Impuesto sobre las Estancias en Establecimientos Turísticos (IEET), se reparte desde este año al 50% entre el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Catalunya (antes era un 30% para las administraciones locales y el resto para el Govern). En total, desde 2012 se han obtenido 90 millones de euros por este concepto. Con este nuevo reparto, Barcelona, que en 2016 recaudó 24 millones de euros, pasaría a percibir unos 12 millones, que podrían ser algo más en función de cómo evolucione la temporada veraniega.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha defendido en numerosas ocasiones la necesidad de que exista la tasa (que creó la Generalitat en 2012) para compensar los servicios que usan los turistas y “redistribuir la riqueza generada por el turismo”. En lo que va de año, el consistorio ha emprendido numerosos proyectos financiados por este impuesto, como el refuerzo de las líneas de autobús que van a la Barceloneta, la dinamización de las plazas de Gràcia o el despliegue de agentes cívicos en zonas de alta concentración turística. Como en el caso de la Plaça Reial, se tratan de medidas de “microcirugía” que permiten mejorar la vida de los residentes.