Ración de “justicia moral”, como ellos mismos lo bautizaron, para los vecinos del entorno del Palau de la Música. Después de acarrear años de vaivenes en los tribunales contra Millet, Montull y la plana mayor del departamento de Urbanismo, las entidades de Ciutat Vella finalmente han visto cumplir –parcialmente- su deseo: el Ayuntamiento ha anunciado que derogará el uso hotelero de las fincas de Sant Pere Més Alt y Amadeu Vives. Consecuentemente, los inmuebles afectados recuperarán la calificación de equipamiento y se vetará la posibilidad de levantar un nuevo hotel en un barrio que sufre una sangría de vecinos constante.

Según ha informado el consistorio, la Comisión de Gobierno ha dado luz verde a la Modificación del Plan General Metropolitano que propone que el entorno del Palau retome las calificaciones urbanísticas previas a 2009, cuando se le concedió el uso hotelero. Las fincas afectadas, ha avanzado el Ayuntamiento, pasarán a tener un uso “que responda a las actuales necesidades del distrito”, pese a que no ha especificado el mismo.

Esta derogación no solo responde a una reivindicación vecinal que se ha prolongado durante años, sino también a un consenso político que se oponía al proyecto. Muestra de ello, el hecho de que el Consell Plenari haya aprobado dos propuestas (una en junio de 2010 y otra en julio de 2016) en las que se pedía revertir el planteamiento para el entorno del Palau y devolverle su calificación de equipamiento. Sin embargo, la derogación del uso hotelero era una pelota que había pasado al tejado de la Generalitat, que finalmente se ha posicionado junto al consistorio para impedir que el hotel del Palau se levante.

"LIQUIDAR EL PELOTAZO DE MILLET"

Durante el anuncio de la medida, la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, ha asegurado que la intención del consistorio es "frenar la saturación hotelera en el centro de la ciudad" y "deshacer el legado urbanístico de Millet en Ciutat Vella y liquidar el pelotazo que pretendía hacer, uno de los ejemplos del saqueo del Palau de la Música".

Concreamente, con esta medida, las fincas de la calle Sant Pere Més Alt, 13b, 15 y 17, propiedad de Olivia Hoteles, y el inmueble de Amadeu Vives, 4-8, propiedad del Instituto de las Hermanas de las Escuelas Cristianas, vuelven a estar calificadas como equipamiento de carácter docente.  En cuanto al bloque correspondiente al número 1 de la calle Ciutat, propiedad de la Generalitat, se mantiene calificada como zona de conservación de centro histórico.