Un revés judicial dejó a Ciutat Vella huérfana del Plan de Usos heredado del gobierno de Xavier Trias que regulaba desde 2013 la actividad en el distrito. Lejos de sentar como un jarro de agua fría, la anulación de los tribunales de un plan que “liberalizaba la actividad turística” ha servido para que su sucesor se revista jurídicamente con especial cuidado, ha explicado la concejal Gala Pin. Así, el recién presentado Plan de Usos, aprobado inicialmente por el Ayuntamiento, persigue objetivos totalmente contrarios que su predecesor: mejorar la convivencia vecinal, limitar el monocultivo de actividades y restringir los efectos de la gentrificación.

Para hacerlo, el consistorio ha planteado medidas contundentes, entre las cuales, la prohibición de nuevas salas dedicadas al ocio nocturno como discotecas, bares musicales, bingos o casinos, que se suma a la de los locutorios y 'meublés'. Junto a esta tipología de establecimientos, el plan también contempla el veto a la apertura de más 'lockers', establecimientos donde los turistas aparcan el equipaje, y agencias de viajes, por la saturación de locales de este tipo en Ciutat Vella.

De momento, el plan ha sido aprobado por la Comisión de Gobierno del Ayuntamiento y, a partir de ahora, debe enfrentarse a un periodo de exposición pública durante el cual se podrán presentar alegaciones al mismo hasta el 4 de diciembre. Después, el equipo de Ada Colau debe buscar un consenso político suficiente para garantizar su aprobación. 

NUEVO CRITERIO DE DENSIDAD

Tras radiografiar la situación actual del distrito, Pin ha remarcado la fragilidad de su tejido urbano y la mala calidad de su parque de viviendas (debido a que gran parte de sus fincas son especialmente viejas), que comporta que la propagación del ruido en las fincas sea mucho más fácil.

Por eso, una de las novedades de este Plan de Usos es que el criterio de densidad no se aplicará en función del número de locales dedicados a una actividad concreta por zona, sino en función de la superficie destinada a un mismo uso en un radio determinado. Por ejemplo, si anteriormente se podían abrir un número específico de tiendas de alimentación por metro cuadrado, ahora se podrán dedicar un número concreto de metros cuadrados a esta actividad. Así, se garantiza que, en lugar de abrirse pocos locales de grandes densidades, la superficie pueda repartirse entre negocios de diferentes volúmenes, ha apuntado Pin, al mismo tiempo que "se fomenta el comercio de proximidad".

Terraza de Ciutat Vella / M.S.
Terraza de Ciutat Vella / M.S.

Además, a aquellas actividades consideradas de gran impacto nocturno que no queden vetadas, como los bares o restaurantes, se les aplica un segundo criterio: solo podrán abrir un nuevo local si en un radio de 100 metros no hay más de 1.300 metros cuadrados destinados a actividades también consideradas de impacto nocturno. 

Otro cambio que plantea este Plan de Usos es que trata el Distrito como una unidad única en lugar de divirlo por zonas con regulaciones diferentes. La única expceción será la Rambla (incluyendo la Boqueria), que ya tiene proyecto propio liderado por Itziar González, y consecuentemente no se verá afectada por estos criterios. 

EDIFICIOS VULNERABLES

En la radiografía previa al Plan de Usos se detectó la presencia de edificios catalogados como vulnerables por su antigüedad, especialmente en las zonas del Raval Norte, la Barceloneta, algunas zonas del Gótico Sur o los alrededores de Plaça Reial. Para evitar que se lleven a cabo actividades en este tipo de fincas que puedan perjudicar a sus vecinos y al propio inmueble, el Ayuntamiento exigirá que la implantación de un negocio quede supeditada a un certificado de idoneidad técnica.  

Junto a las condiciones anteriores, con este Plan de Usos, los auditorios y las salas de conciertos también deben cumplir un criterio específico que se añade al de densidad: solo podrán abrir en calles con un ancho superior a los siete metros.