Fiestas en pisos, a pie de calle, tráfico, concentraciones de personas a las puertas de un bar o el ruido que hacen las ruedas de las maletas de los turistas. Barcelona sufre una contaminación del aire invisible, pero también acústica. Especialmente por la noche y en Ciutat Vella. En este distrito, los vecinos creen que hay mucho ruido en la calle, concretamente, el 78,1%, según un estudio la Agencia de Salut Pública de Barcelona, y no van mal encaminados. Los análisis municipales derivados del mismo informe constatan que el ruido en esta zona de Barcelona supera los umbrales de bienestar.

Para comprobarlo, Ciutat Vella cuenta con un total de seis sonómetros ubicados en las zonas con mayor actividad de ocio nocturno del distrito. Estas son: Joaquim Costa, Robador, Arc del Teatre, Escudellers, Passeig del Born y Sant Carles. En todas estas calles se supera el límite óptimo que oscilaría entre 45 y 50db, llegando a rozar los 75 dB. Es el caso de Escudellers o de la calle Arc del Teatre, donde el ruido nocturno alcanza los 71 dB.

Esos serían los puntos negros del ruido en base de los aparatos instalados, pero las molestias van mucho más allá. Según un informe de la ASPB, entran en este dudoso ránking la plaça dels Àngels, la calle Sitges, la parte baja del Raval, calle Avinyó, Ferran y la plaza George Orwell.

Una tipología de contaminación con importantes consecuencias en la salud. Según la regidora el distrito, Gala Pin, datos de la ASPB en la mano, “los primeros efectos que puede tener es la alteración del sueño, el rendimiento en la vida cotidiana pero que a largo plazo también puede provocar alteraciones en el sistema nervioso o provocar enfermedades cardiovasculares”.

La regidora Gala Pin y la técnica de la ASPB Vanessa Puig / M.S.
La regidora Gala Pin y la técnica de la ASPB Vanessa Puig / M.S.

LOS CUATRO CULPABLES

El motivo por el que el Ayuntamiento ha analizado el impacto del ruido y al contaminación que genera no es casual. El equipo que lidera Pin ha encargado diversos estudios para analizar el estado de salud del distrito desde múltiples puntos de vista. El objetivo es el de definir con mayor precisión el próximo Plan de Usos.

Para esta ocasión, la ASPB ha recopilado datos sobre impacto acústico en base a otros estudios y se han organizado grupos de discusión para señalar las causas. Entre todos han destacado a cuatro culpables (relacionados entre sí).

El primero, el turismo. La gran concentración de pisos turísticos de obra antigua y de visitantes que recorren las estrechas calles de Ciutat Vella de noche quita el sueño a más de uno vecino. El segundo, el tipo de actividad económica que predomina en la zona: el ocio nocturno. El tercero es la acumulación de espacio público tanto en calles como en plazas a donde van los clientes de discotecas y bares a fumar. Por último, de los grupos de discusión se ha extraído el impacto que generan monopatines, skaters y brigadas de limpieza cuando los vecinos pretenden descansar. Un pez que se muerde la cola.

Turistas en Ciutat Vella / EFE
Turistas en Ciutat Vella / EFE

PAVIMENTO ANTI-RUIDO

Una vez dibujado el mapa de la contaminación acústica, al Ayuntamiento le toca pasar a la acción. “Con este nuevo plan de usos, tendremos que evitar que prolifere la concentración de locales de ocio nocturno en determinadas zonas”, ha explicado la regidora. Además, el consistorio ha anunciado una línea de ayudas para poner doble vidrio en las viviendas y estudiará qué tipo de pavimento debería poner en determinadas zonas del distrito para evitar las molestias de los skaters.

Otra de las medidas impulsadas por el Ayuntamiento es el cambio de horario de la recogida de basuras los viernes y sábados noche. La prueba piloto se está haciendo desde el pasado jueves en la calle Escudellers, por donde antes pasaba el camión a las 02:15 y a las 04:30 horas . A partir de ahora, lo hará a las 22:30, a la 01:30 y a las 07:30 horas.

LOS LOCALES QUE HAY, SE QUEDAN

Además, Pin ha anunciado que antes de verano se constituirá una mesa a nivel de ciudad impulsada por ecología urbana y por salud para tratar los temas de contaminación acústica a nivel de ciudad.

Eso sí, cerrar locales de ocio no entrará dentro del nuevo Plan de Usos ya que como suele reiterar Pin, será un plan a futuro. Lo que sí prevé hacer el equipo de gobierno es delimitar nuevas zonas acústicas de regulación especial teniendo en cuenta la vulnerabilidad de la población. En definitiva, medidas que “se enfoquen a un cambio estructural, a un nuevo modelo de ocio nocturno”, ha puntualizado Pin.