​El Ayuntamiento de Barcelona anunció el pasado mes de julio la compra de tres edificios ubicados en el Raval, en la calle Lancaster, muy cerca de La Rambla, para proteger a los vecinos de la especulación inmobiliaria. Pero no todos están contentos. En estos bloques, los inquilinos convivían con narcopisos, viviendas en las que se trafica con droga.

En estos narcopisos, además de la venta de heroína, cocaína y hachís, un problema que ha explotado en el último año por el aumento considerable del tráfico, tras el desmantelamiento de los clanes de la droga del barrio de La Mina; las mafias también se lucraban con el negocio del empadronamiento.

Las mafias cobraban unos 2.000 euros a cada persona que se empadronaba en la vivienda, requisito para poder solicitar el arraigo necesario para gestionar los papeles para inmigrantes sin la documentación legal. Algunos residían en el inmueble. Otros no lo habían llegado a pisar nunca.

Ahora, tras la compra del edificio por parte del Ayuntamiento, estas mafias se están apresurando en dar de baja a los inquilinos oficiales que no residen en la vivienda. El consistorio convocó a los vecinos el pasado jueves en el centro cívico de Drassanes, donde les comunicó que se respetarán los contratos indefinidos de alquiler y que el resto de casos se estudiará uno por uno.

DIFÍCIL CONVIVENCIA

Los vecinos de Lancaster han convivido hasta ahora con las incomodidades de compartir escalera con los narcopisos y los pisos patera, pero no lo denunciaban porque su foco de lucha era la especulación inmobiliaria. Una vez solucionado un problema, esperan que el Ayuntamiento acabe con los negocios de las mafias. Según aseguran fuentes vecinales, en cada uno de los tres bloques, los números 7, 9 y 11, podría haber unas tres viviendas en las que se hacen negocios ilegales.

En estas viviendas, además de traficar con drogas o documentos, también se almacenan las cervezas que vendedores ambulantes ofrecen por la zona. Para ello disponen de neveras de restaurantes.

En la reunión del pasado jueves, el Ayuntamiento de Barcelona explicó a los vecinos que las fincas se van a rehabilitar, aunque explicó que será un proceso lento y que en un primer momento se realizarán las intervenciones más urgentes, para estudiar luego con más tiempo otros problemas estructurales de los bloques.

Entre los trabajos también se encuentra la mejora de los suministros y los edificios deberán pasar la Inspección Técnica oficial, que todavía está pendiente.

Tras la adquisición de los tres edificios, ahora son gestionados por el Patronat Municipal de l’Habitatge de Barcelona (PMHB), que los ha incluido en el parque de vivienda pública de la ciudad. En total, son 41 pisos: 15 en Lancaster 7, 12 en Lancaster 9 y 14 Lancaster 11.